Según la cara de cada uno

Fecha Publicación: 28/12/2016

Entre otras cosas, la c ara es nuestro principal instrumento de comunicación, basta con reflexionar sobre el significado de la sonrisa, para empezar, donde la cara es el centro geográfico, pero además llevamos allí un número casi infinito de otras expresiones de nuestras emociones y estados de ánimo, cada cual con su objetivo, entre ellos generar confianza, para lo cual es necesario conocernos y para eso la misma cara suele ser una excelente embajadora. 

Por eso hay frases oídas mil veces; tenía cara de pena, me miró con cara inexpresiva, los ojos le brillaban de felicidad, andaba con cara de cansado. El asunto cambia cuando las caras no nos dicen nada, por desconocer cómo operan, lo que explicaría la inseguridad, temor o desconfianza ante lo diferente, caras asiáticas, por ejemplo, pueden ser inescrutables, caras de otras razas con expresiones que no podemos leer, sin intención discriminadora, es sólo que hay otras claves, indescifrables y por lo mismo inquietantes, tendemos a desconfiar de lo que no entendemos, solemos dudar para mal.

Por eso es que desde hace muchísimo tiempo se ha intentado investigar profundamente este asunto e intentar, con solo mirar las facciones de alguien, sacar conclusiones sobre su personalidad, sus deseos, sus preferencias, sus debilidades y fortalezas, ser un poco brujos. 

Andan por ahí sueltos muchos convencidos que hay harto de verdad en la posibilidad de saber cómo es cada uno mirándole la cara, sin embargo, la sabiduría popular ya ha puesto los adecuados resguardos al descubrir que las caritas bonitas pueden esconder asuntos turbios y que otras más bien feas podían ser pozos de bondad, la conclusión es inevitable; caras vemos, corazones no sabemos.


Procopio


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