El mundo que espera a los que vienen

Fecha Publicación: 26/12/2016

En una reflexión de Yuval Noah, profesor de historia en la Universidad Hebrea, se compara la velocidad del progreso, del cual nadie duda, pero que no todos comprenden su magnitud. Así por ejemplo, si alguien se hubiera dormido el siglo X y despertara el siglo XV, no tendría grandes problemas en adaptarse a los cambios, pero si un tripulante de la Santa María tuviera igual episodio de somnolencia y fuera despertado ahora con el llamado de un iPhone, no sabría en qué mundo se encuentra, o si ya había llegado al cielo, o al infierno.

En la misma línea de pensamiento, si un barco de guerra moderno llegara a la época de Colón, en un par de segundos haría astillas a toda su modesta flota, y a continuación hundir las flotas de guerra de todas las potencias del mundo, sin sufrir un rasguño. Cinco buques de carga contemporáneos serían capaces de llevar a bordo el cargamento que transportaban todas las naves mercantes de esa época. Una computadora actual tiene la capacidad para almacenar con absoluta facilidad las palabras y los números de todos los códices, volúmenes y pergaminos de todas las bibliotecas medievales y sobraría espacio.

Por mucho que se lleve avanzado, no se puede hacer una estimación de todo lo que le espera a las futuras generaciones de seres humanos, a menos que las actuales se encarguen de dejarles sin futuro. Ya es suficiente con tratar de estar al día con lo que ocurre de un año a otro, en todos los ámbitos hay cambios en extensión y profundidad, nadie está haciendo lo mismo que antes. Por lo menos en el año que está punto de concluir, casi todos hemos hecho lo que buenamente pudimos hacer. 

PROCOPIO
 


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