Cuando es mejor no darse por enterado

Fecha Publicación: 22/12/2016

Por mucho que nos quejemos de las incertidumbres que existen en este mundo, es evidente que esto se daba a sencilla negligencia para no utilizar como es debido los medios que existen para salir de dudas, basta con observar el abundante y accesible mercado de adivinos, profetas, y tarotistas, que por una suma módica pueden aclarar el porvenir y terminar para siempre con tantas angustias y preocupaciones.

A este abundante e injustamente subutilizado recurso se agrega la ciencia contemporánea, para los más escépticos la oportunidad de terminar con los vaticinios de gente de dudosa competencia y remplazarlos por científicos calificados, creerle a los dioses contemporáneos, aquellos que hacen cosas misteriosas en sus misteriosos laboratorios.

Por el momento tenemos la posibilidad de saber con precisión cuándo seremos expulsados de la cancha y enviados al otro mundo, concretamente, la fecha de nuestra muerte, así, científicos de la Universidad Británica de East Anglia, trabajan en el desarrollo de un software que conveniente alimentado con datos y algoritmos, puede determinar de una forma clara y precisa cuáles enfermedades pueden afectar nuestra longevidad y decirnos con exactitud el tiempo que nos queda de vida.

Los entusiastas encargados de desarrollar el proyecto dicen que traerá muchos beneficios, además de preparar a las personas para el día final, los ayudará a tomar decisiones de largo plazo, ya sean financieras o de cualquier tipo.

Hay algo inconfortable en este nuevo y prometedor avance, si bien es cierto a todos nos gustaría saber en qué momento nos vamos a tener el premio mayor de la Lotería, no es tan deseable saber cuándo nos van a sacar de este valle de lágrimas.

PROCOPIO


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