Una oportunidad para darle nueva vida a los almacenes de barrio

Fecha Publicación: 22/12/2016

Las grandes urbes están amenazadas por la pérdida de identidad de sus habitantes, la prisa de los tiempos, las distancias por recorrer, las demandas crecientes del mundo laboral y el aumento de las ambiciones han logrado separar a los ciudadanos en entes aislados, cómodos, solo con sus familias y su el entorno inmediato, fuera de contacto con sus pares, los otros que viven en su vecindario, por no mencionar de otros sectores de la misma ciudad.

Se pierden progresivamente los puntos de encuentro y, dispersos, se ha aprendido a desconfiar sin causa real. Son los mismos vecinos con los cuales se interactúa en tiempos de conflicto, de daño mayor, situaciones en las cuales, para sorpresa de muchos, se reencuentran seres humanos, y resurgen las opciones de ayuda y socorro mutuo. Experiencias que lamentablemente pierden significado a poco andar, tan pronto se recobra la normalidad y con ella todos los factores del aislamiento, cada quien resguardado en su zona de seguridad.

Si bien es cierto, es una actitud comprensible en sectores donde conviven cientos de personas que se ven rara vez, como pueden ser edificios enormes cuya población es casi la de un pueblo pequeño, no es igualmente explicable en los barrios, territorios donde hay familias que residen en el mismo lugar por generaciones, o por nuevos grupos familiares que tienen con los más antiguos similares necesidades y esperanzas.

El lugar de encuentro, además de las áreas verdes que pudieran existir, son los almacenes de los barrios, por eso es particularmente bienvenida la iniciativa de apoyarlos, esta vez con el fondo "Almacenes de Chile", impulsado por el Ministerio de Economía y Sercotec. En efecto, se ha abierto una convocatoria para que los tradicionales negocios de barrio accedan a nuevas oportunidades de negocios mediante financiamiento por medio de un fondo concursable y capacitación virtual.

No es montón de dinero, pero sí una oportunidad de mejorar lo que los emprendedores de estos negocios han estado haciendo, mediante un subsidio de hasta 2 millones de pesos para inversiones asociadas a promoción, asistencia técnica, equipamiento, mejoramiento de infraestructura y capital de trabajo, donde el postulante deberá realizar un aporte empresarial del 20%, según el monto que solicite.

Queda poco tiempo, para los que no se habían enterado, pero aún se puede, ya que está abierta la convocatoria hasta fines del presente mes y permite postular a una variedad de pequeños comercios establecidos. En el fondo, está destinado a mejorar la competitividad y aumentar la rentabilidad de los almacenes y negocios de barrio del país. Hay además otras ventajas, como un convenio entre el Ministerio de Economía y Banco Estado, que ofrece a los almaceneros que formen parte del programa podrán acceder a un 10% de descuento en las tasas de interés del banco.

Hay exitosas experiencias piloto en diversas regiones del país, no tiene porqué ser diferente en otras partes. Lo más importante en este tipo de iniciativas es poner en el centro del foco, la comunidad pequeña, bajar el apoyo del Estado al mundo a escala humana, aquel donde la gente, con nombre y apellido tienen la oportunidad de interactuar con sus iguales y mejorar la urdimbre del tejido social, ayudar a disminuir la hostilidad propia de personas anónimas que conviven en medio de resguardos y desconfianzas.


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