La muñeca inflable de la discordia

Fecha Publicación: 15/12/2016

Una muñeca inflable, en su plástica desnudez, fue protagonista indiscutida ayer de titulares de redes sociales y medios digitales, y seguramente esta mañana apareció en la portada de los diarios más populares del país. Y por cierto, ella debe continuar hoy igual que ayer, imperturbable y ajena a todo el escándalo que desató su presencia en el punto cúlmine del encuentro anual de la Asociación de Exportadores y Manufacturas, Asexma, cuando su presidente, Roberto Fantuzzi, la entregó como regalo al ministro de Economía Luis Felipe Céspedes, afirmando que era para "estimular la economía", ante las carcajadas de todos los presentes, candidatos presidenciales incluidos.

Al otro día, consciente del error, Fantuzzi pidió perdón. "Tengo esposa, hijas y nietas, jamás la intención fue generar violencia contra la mujer", dijo escueto en su cuenta de Twitter. Lo propio hicieron el ministro y los candidatos, arrepentidos de no haber puesto una cara de grave reprobación en lugar de estallar en risas delatoras.

Podemos creer en la buena fe de Fantuzzi (una persona de naturaleza conciliadora y optimista) y en el bloqueo de los candidatos, pero eso no le resta gravedad al asunto. El chiste, festinado por empresarios y autoridades, se sintió como una estocada contra la lucha que organizaciones ciudadanas y el propio Gobierno han impulsado para desterrar la violencia contra la mujer y para revertir el machismo.

Pero hay algo positivo: el hecho de que el mal chiste no haya pasado desapercibido da cuenta de que de a poco este país está comenzando a cambiar su cultura machista. 

El regalo de la muñeca fue repudiado por millones, y servirá de advertencia para muchos que aún no terminan de calibrar la forma de relacionarse con la mujer.

PIGMALIÓN 


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