La reingeniería de las prioridades de Gobierno a la hora del cierre

Fecha Publicación: 11/12/2016

La realidad tiene esa manifiesta característica de permanecer allí, no importa los esfuerzos ideológicos que se efectúen para cambiarla. Con habilidad se puede lograr, por un tiempo, mirarla desde otros ángulos, hacer un ejercicio de interpretación, que consiste en traducirla de otro modo, cambiando mañosamente su significado.

Se ha hecho la correspondiente advertencia hace tiempo, el presidente Lincoln, maestro de la dialéctica y con una virtud aún mayor: la de expresar el máximo de ideas con el mínimo de palabras, en este caso- al tener en cuenta que el buen liderazgo se basa siempre en la verdad- afirma: "se puede engañar a todo el mundo algún tiempo… Se puede engañar a algunos todo el tiempo… Pero no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo". Un pensamiento que está implícitamente en las bases de la política contemporánea, por lo menos en cuanto a declaración de principios. 

Sin embargo, actualmente y prácticamente en todas partes, casi todo el mundo en posiciones de autoridad está más proclive a enunciar medias verdades y desmentir falsedades, con tal de que los integrantes de ese autoperpetuante colectivo pueda seguir estando donde está, lo que ha sido elegantemente descrito como el arte de lo posible, que permite, eso sí, que los que ostentan el poder puedan seguir manteniéndolo. 

Es saludable que un gobierno, que hasta aquí ha dado muestras de impermeabilidad a los desencuentros de ideas, esté enfocado en proyectos que tengan la mayor posibilidad de lograr acuerdos, sobre todo con el apoyo transversal de la Nueva Mayoría. Una dinámica claramente faltante en una coalición que ha venido mostrando por largos meses más fisuras que adhesiones, lo que permitiría iniciar el período de vacaciones con algo en la cartera.

Con ese propósito, se ha elaborado una lista de iniciativas para ser aprobadas durante enero próximo, antes del receso legislativo estival, entre estos proyectos, se mencionan iniciativas variopintas, que incluyen; Agua Potable Rural, ley de Servicios de Gas, desarrollo de caletas pesqueras, Velocidad Mínima Garantizada de Internet, reajuste extraordinario de la Pensión Básica Solidaria, entre otras.

Es posible que lograr acuerdos sea una buena antesala para las propuestas mayores que han quedado para un poco más tarde; la reforma a la educación superior, que sigue al estado de parcelas. El Proceso Constituyente y su casi olvidado y publicitado prolegómeno de cabildos. La muy debatida Descentralización que propone priorizar tres iniciativas: la reforma constitucional para elegir Intendentes y la ley orgánica para elegirlo, el traspaso de competencias a los gobiernos regionales, que continúa en dimes y diretes.

Falta, entre otras numerosas cosas, resolver sobre grandes asuntos en diversos estados de avance, la creación de la AFP Estatal, despenalización de interrupción del embarazo, la modificación del Sename y creación del servicio de protección a la infancia y otro de reinserción social adolescente.

Dando una mirada al primer párrafo, es evidente que muchas de estas iniciativas pueden tener las mejores intenciones, pero la verdad pura y dura es que los tiempos son breves para tanto cambio junto, la falta de tiempo no justifica las prisas e impaciencias que generan en la ciudadanía un estado de alerta y desconfianza, más que uno de expectante optimismo.


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