Malas noticias para la industria del tabaco

Fecha Publicación: 8/12/2016

La mayor tabacalera del mundo, Philip Morris, anuncia el fin de la venta de cigarrillos. La marca más famosa de su portafolio: Marlboro (la del emblemático cowboy fumador), no soportó la evidencia científica sobre los perjuicios del tabaco que caía con contundencia sobre esta industria. 

 

Por supuesto que sería más conveniente no insistir si se pensara en la recepción de algunos mensajes, tan desagradables e impopulares, que de antemano se sabe que serán rechazados, como puede ocurrir con las advertencias relativas al tabaquismo, salvo que exista la esperanza que algunos, no importa por el momento cuan pocos o pocas, estén disponibles para poner la debida atención. En Chile hay más de 6 millones de fumadores y fumadoras. Cada media hora muere una persona en nuestro país por enfermedades causadas por el tabaco. 

Chile muestra uno de los records internacionales más tristes: ser el país más fumador del continente americano y tener la prevalencia más alta en el mundo de niñas fumadoras: 39,8% en el tramo de 13 a 15 años. Es suficientemente malo, peor si se verifica, que además se aprecia un aumento de la intensidad de consumo; de 8 cigarrillos diarios en 2003 se ha pasado a 10,4 en la actualidad.

Cada año, el tratamiento de enfermedades causadas por el tabaco significa una carga de más de un billón de pesos al erario nacional, si bien es cierto se trata de dinero, en esta cifra está oculta una indescriptible experiencia de sufrimiento y dolor, aspectos ambos del todo incomprensibles para un niño o un adolescente, que pueden leerlas sin darles visos de verosimilitud; desatenderlos al considerarlos productos de adultos para coartar su libertad y su alegría de vivir.

Afortunadamente la ley antitabaco ha logrado implementarse, hay mayores restricciones en cuanto a lugares, pero no es suficiente, de hecho, no se aprecia cambios positivos, salvo que se puede estar en muchos sitios sin tener que convertirse en fumador pasivo. Los cambios introducidos en la legislación no fueron bien recibidos por la industria productora, señalando que esto significaría cerrar sus operaciones y la reducción de al menos un 20% de los puestos de trabajo, sin advertir qué es lo que está realmente en juego, algo mucho más trascendente que la pérdida de cupos laborales, por infortunado que esto sea.

Recientemente, la mayor tabacalera del mundo, Philip Morris, anuncia el fin de la venta de cigarrillos. La marca más famosa de su portafolio: Marlboro, cuyo personaje emblemático era un cowboy montado, con el poderoso mensaje de aventura y libertad, no soportó la evidencia científica sobre los perjuicios del tabaco que caía con contundencia sobre esta industria. A inicio de este siglo, la empresa ya había perdido tres millonarios juicios contra personas enfermas de cáncer, además de una histórica derrota en un litigio contra el gobierno de Uruguay, que finalizó en julio de este año.

La empresa está dispuesta, sin embargo, a intentar un nuevo rumbo; un cigarrillo alternativo, que permite que los fumadores reciban la misma ración de nicotina que un cigarro tradicional, pero un 90% menos de las toxinas más nocivas del tabaco, un objetivo que en sí mismo reconoce explícitamente la existencia de productos nocivos, los cuales fueron enfáticamente rechazados en los juicios precedentes, al pasar se informa que sus prueba clínicas no han sido validadas por organismos externos.

Se podría llegar a concluir que no es posible enmendar a una generación perdida de fumadores adultos, quienes seguirán en lo suyo impermeablemente, a su propio riesgo, pero hay una ventana de oportunidad para evitar que los jóvenes entren en el consumo del tabaco, está en manos de todos.

 


 


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