El patrimonio nacional que los niños deben empezar a hacer suyo

Fecha Publicación: 4/12/2016

En nuestra ciudad, los niños fueron acogidos por la UdeC, para recorrer-la e invitarlos a dibujar lo que más les llamara la atención. Llevados a la Plaza Jurásica para excavar en busca de fósiles y a la Galería de la Historia en el Parque Ecuador.

 

La cadena de párvulos, conducidos por sus profesoras, visitando lugares tomados por sus delantales, uno tras el otro, es un cuadro familiar para el transeúnte urbano. Los niños visitan la ciudad, conocen sitios de interés. Una gran manera de hacerlos sentir que lo que están mirando pertenece a todos, es decir, les pertenece también a ellos, que es parte de su patrimonio.

Un 20 de noviembre de 1989, la Convención sobre los Derechos del Niño- como un tratado internacional, que emana de las Naciones Unidas- es aprobado por la Asamblea General reconociendo los derechos humanos de los niños y las niñas, cambiando definitivamente la concepción de la infancia. Chile ratificó este convenio el 14 de agosto de 1990, adhiriendo a los principios fundamentales de no discriminación, de proteger el interés superior del niño, su supervivencia, desarrollo y protección, del mismo modo que respetar sus opiniones en asuntos que les afecten.

En todos los ámbitos se hace patente esta convención, el respeto a los derechos del niño y se materializan iniciativas que los hacen evidentes, no solo por cumplir con disposiciones de organismos internacionales, sino por la creciente convicción que los niños son el futuro de la humanidad, con un significado más profundo que la declaración poética, lírica y sin mayor compromiso.

En ese contexto, el Consejo Nacional de Monumentos replicó la experiencia Museos de Medianoche en varias ciudades del territorio nacional, acercándolas de un modo distinto y lúdico a nuestra herencia cultural y natural, con a lo menos dos efectos constructivos, por una parte contribuyendo al desarrollo pleno de las capacidades intelectuales y sociales de personas en crecimiento y por otra poniendo de manifiesto la pertenencia, el sentido de bien común y por tanto poner en valor lo que es parte de nuestra riqueza como nación.

El fin principal "es abrir todo nuestro patrimonio, nuestros museos, para que los niños y niñas puedan disfrutar la cultura, que es un derecho, no sólo de los adultos", destacan desde el Consejo de la Infancia. Se les abrieron las puertas de los museos, visitaron las grandes instituciones culturales chilenas, cada quien en su región, con la misma intención original.

"Estamos dando los primeros pasos para la construcción del primer Día del Patrimonio para niñas y niños, queremos replicar la exitosa experiencia del Día del Patrimonio Cultural que se realiza tradicionalmente en mayo, pero esta vez dirigido a los niños, en noviembre", en las palabras del director de la Dirección de Bibliotecas Archivos y Museos. Además de ser única a nivel latinoamericano, la fiesta tiene como objetivo que los niños aprendan de una manera apropiada y cercana los valores e historia de Chile y que se sientan motivados a proteger el patrimonio que será de ellos mañana.

En nuestra ciudad, los niños fueron acogidos por la UdeC para recorrerla e invitarlos a dibujar lo que más les llamara la atención. Llevados a la Plaza Jurásica, esta vez para excavar en busca de fósiles, a


 


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