Tentación del muro

Fecha Publicación: 1/12/2016

Las declaraciones de los pre candidatos Manuel José Ossandón y Sebastián Piñera en las que abordaban el tema de los inmigrantes, más precisamente el de extranjeros que delinquen en Chile, no dejaron a nadie indiferente. Algunos los aplaudieron, otros los etiquetaron de xenófobos. 

Es una costumbre de larga data que la delincuencia sea utilizada como caballo de batalla en tiempos de elecciones, pero sí reviste cierta novedad que se le vincule directamente con los extranjeros que llegarían a reforzarla, con promesas de aumentar las deportaciones, para que estos indeseables no sean financiados en las cárceles con los impuestos de todos los chilenos.

Lo delicado de estos planteamientos es que los delitos prepetrados por inmigrantes no están ni cerca de constituir un problema de seguridad pública y ciudadana. En efecto, representan sólo un 0,34% de los delitos perpetrados en Chile, una aplastante minoría, irrelevante en términos estadísticos. Por el contrario, aparece más relevante la cifra de inmigrantes víctimas de delitos en manos de delincuentes, muy nacionales, las más de las veces. 

Es delicado que candidatos a la Presidencia de Chile se inclinen peligrosamente a un discurso que se alinea con el que han tenido otros líderes en otras latitudes, como Donald Trump en Estados Unidos y Marine Le Pen en Francia, mensajes, estos últimos, que les han traído buenos dividendos electorales, pero que no hacen otra cosa que fomentar la ignorancia y el odio. 

No parece responsable poner énfasis en un tema que no es tema, y que solo sirve para exacerbar los prejuicios en un país suficientemente hostil, sobre todo con los inmigrantes de su propio vecindario (Latinoamérica). 

Esperemos que se trate de un mero desliz, pues al menos en esta materia, en las elecciones chilenas históricamente ha primado una sensatez transversal.



PIGMALIÓN
 


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