Los inventores de Chile

Fecha Publicación: 30/11/2016

El pago de Chile es un término un tanto abandonado, en parte por la pérdida de la inocencia. Muchos personeros, sabiendo de esta antigua tradición, se han apresurado a cobrar lo antes posible y no esperar que nadie les reconozca nada, una actitud precavida que bien puede confundirse con peculado, pero es que nadie parece dispuesto a esperar el pago chileno.

A título de ejemplo, dos que se sentaron a esperar y ahí siguen. Primero, Alonso de Ercilla y Zúñiga; segundo, un Premio Nacional de Periodismo, Alfredo Pacheco Barrera, nacido en Temuco y fundador en Concepción del periódico Crónica, además de ser director del desaparecido diario La Patria. 

Es este último quien reclama a la ciudad penquista por no levantar un gran monumento a quien describe como el inventor de Chile, según expresión de Neruda. Don Alonso, quien hace de nuestro país un cuadro memorable en su poema La Araucana, escrito aquí cerca, en la ribera del Bío Bío y terminado con visible nostalgia en Madrid.

Don Alonso llegó a Chile por un mal de amores, junto a García Hurtado de Mendoza, quien venía a desfacer entuertos en el sur. Un enamorado del país, escribe "qué cosa puede haber sin amor buena… Donde jamás se ha visto rica vena que no tenga de amor el nacimiento".

Ambos olvidados, Alonso en un país que prefiere ignorar su historia y emular otros pueblos que envidia; y el segundo, por parecida razón, en un periodismo en busca de impacto. Los próceres históricos, peor aún literatos, yacen en estantes de poca visita y mucho polvo, periodistas viejos citados como simple anécdota. Como éste del cual queda su pseudónimo, Quintín Quintas.


PROCOPIO


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