El clima laboral como variable en el proceso productivo

Fecha Publicación: 16/11/2016

Hay abundante experiencia que sugiere que la filantropía no es un atributo natural de la especie, en términos antropológicos parece ser todo lo contrario, la presente especie humana logró desplazar y extinguir a otras, hace algunos centenares de miles de años y que ahora, predominante, tiene que encontrar modos de vivir en sociedad. 

La sociedad del trabajo parece ser una de las más numerosas y durables, ya que el hombre y la mujer tienen que convivir en ese ambiente por varias décadas. Por razones no necesariamente desinteresadas, el cuidado de este particular factor, el clima laboral, ha recibido considerable atención, se concluye que tener al capital humano trabajando en las mejores condiciones resulta, según los expertos, en mayor productividad y en un escenario más favorable para el desarrollo profesional de los empleados. Si por falta de oportunidades estos están cautivos en una situación de la cual no pueden escapar, permanecerán en sus lugares, con manifiesta menor voluntad de hacer su mejor esfuerzo y perdiendo con rapidez su compromiso con el proyecto colectivo.

Cuando las calificaciones de los trabajadores o profesionales son excepcionales y el momento laboral con amplia demanda, la fidelización de los trabajadores se transforma en un problema considerable, ya que al no existir un clima adecuado, no hay dinero, ni beneficios, que impidan que el profesional comience a buscar nuevos desafíos, perjudicando los planes de retención de talento que tenga la organización. Es posible que si no se tiene un buen clima laboral se está condenado al fracaso empresarial o la pérdida de ventajas competitivas.

En relación con este importante aspecto, según el estudio del año pasado; tendencias en sueldos, beneficios y lugares de trabajo de la consultora Randstad, el 51% de las compañías chilenas ha implementado estrategias para mejorar el clima laboral, ocupando el segundo lugar en el ranking de los cambios puestos en marcha por las compañías durante los últimos tres años. Otros cambios han sido añadir nuevas funciones a los puestos existentes y dar más oportunidades de carrera a los trabajadores.

Es preciso que las organizaciones creen y mantengan un buen clima laboral, teniendo a su factor humano como algo preponderante. Es función entonces de los llamados a ser líderes de esas compañías a potenciar al máximo a las personas implantando un clima fundamentado en valores, como brindar reconocimiento al trabajo, mejorar los canales de comunicación, otorgar un trato justo e impulsar el desarrollo de las personas.

En el actual momento económico, en una sociedad que tiende a la individualidad más que al esfuerzo corporativo, los principios de calidad del ambiente laboral adquieren particular valor, los nuevos emprendedores y pequeños empresarios tendrán que tomar en cuenta este aspecto de sus proyectos.

En pequeña o mayor escala, en el ámbito del trabajo tiene que haber un cultivo de liderazgos positivos, el desarrollo del trabajo equitativo en equipo, la posibilidad de forjar un proyecto común que entregue a cada quien la justa retribución a sus esfuerzos. 

Es muy posible que también en este sector de la sociedad se impongan normativas de transparencia, que las gestiones y resultados sean visibles, de tal manera que las aspiraciones se basen en realidades concretas más que en ilusiones respaldadas solo por la voluntad o la fuerza.


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