Murales, libros pintados en la pared

Fecha Publicación: 15/11/2016

La ciudad de Concepción, para los que se dan tiempo para mirarlos, es una ciudad de murales, aunque por lejos aquel que ocupa el corazón de la Casa del Arte de la UdeC, es el más famoso. Siendo justo, con justa fama, la que se deriva de observar una pintura que explica el atónito comentario de Neruda, al volver al sitio y verla terminada; "había florecido la pared".

Los murales han de ser mirados con detenimiento, justamente para entender qué había en el entorno de los artistas cuando fueron ejecutados, qué mensajes emiten, qué describen y, por conclusión, cuánto de aquello esta presente al momento de volverlos a mirar. Además de las imágenes principales, qué expresión y gestualidad manifiestan, más los costados, o los márgenes, los pequeños signos de las cosas que fueron, algo así como el contexto, que puede ser una objeto pasado de moda, un paisaje que ya no está, o que ha cambiado.

En cualquier caso siempre hay una metáfora, una alegoría, del momento o instancia, que se pretendió mostrar, un alzamiento de pueblos, un estado de la situación, un relato. Hay verdaderos libros escondidos en imágenes a todo color. Pertenecen al patrimonio cultural de la ciudad, y como cualquier libro, al principio necesitan ser interpretados, para los primeros lectores, los más jóvenes.

Está allí la historia de la ciudad, de la sociedad en sus innumerables facetas, es por eso que se les visita. Por tanto, deben estar siempre disponibles y abiertos, no convertidos en el decorado para de salón de actos, como ocurre con el mural de la gobernación, que en su momento mostró la historia de la ciudad a quien llegaba y a quien salía de Concepción, en una muy pública sala de espera de ferrocarriles.

Procopio


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