Sobre temperatura y sensación térmica

Fecha Publicación: 13/11/2016

Es una tema que debería preocupar a todos: la opinión del sector productivo en Chile contrasta con la percepción de los agentes externos. En otras palabras, mientras a nivel internacional las proyecciones son más positivas, en Chile persiste el pesimismo. De hecho, a nivel internacional hay optimismo respecto al crecimiento de la economía mundial, desde distintas fuentes. Chile es una economía abierta, por ende, lo que ocurre en los mercados internacionales impacta en las cifras domésticas. Si al mundo le va bien, a Chile le irá mejor, por los efectos de las exportaciones, el mercado cambiario y los precios del cobre. 

Pero, por razones poco obvias, entre el empresariado chileno ocurre todo lo contrario. Más bien los gremios empresariales proyectan que el "débil" escenario económico de 2016 se repetirá en 2017. Si bien el crecimiento proyectado para el PIB de 2016 no genera euforia, está en línea con el panorama mundial. La inflación está controlada y dentro del rango de las políticas fiscales y monetarias. 

También es cierto que las reformas impulsadas en el ámbito laboral y tributario provocaron cierta escasez de confianza o de certeza sobre los rumbos del país. Pero en ningun caso se ha generado la debacle que algunos llegaron a anunciar.

A nivel regional, el panorama ha sido mejor aún que a nivel nacional. Bío Bío ha logrado crecer casi al doble del país y las perspectivas para el próximo año son igualmente positivas.

En conclusión, existe hoy una brecha en cómo los chilenos ven su país y cómo lo aprecian desde afuera. Es un claro ejemplo de la diferencia entre temperatura (medible en números) y la sensación térmica.

AQUINO
 


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