La famosa clave del éxito

Fecha Publicación: 10/11/2016

Hay razas así, culturas a las cuales se les atribuye esta característica, la de ser constantes, irreductibles, para seguir intentando hasta salir a flote. Puede estar en los genes, pero está más bien en el desarrollo de los valores, este valor en particular; la constancia, aquella que casi siempre está acompañada de logros. Es esa la virtud que mueve a hacer lo necesario para alcanzar las metas propuestas, pese a dificultades o a la disminución del entusiasmo con el paso del tiempo.

Para los más envidiosos, que ven el éxito como una avalancha abrumadora, inesperada y, puede ser, inmerecida de buena suerte, puede ser duro reconocer que la mayoría de las veces el éxito no aparece de forma repentina y no tiene nada que ver con jugar a la ruleta. El éxito está formado por el trabajo, la constancia y la perseverancia.

La sabiduría de los tiempos no se equivoca, pone en la mente de hombres de todas las épocas las mismas ideas de base; dando a entender lo que hace falta; sin prisa, pero sin descanso, para Goethe. La gota horada la piedra, no por su fuerza, sino por su constancia, para un romano de tiempos de Augusto, Ovidio. Para el socarrón hombre de campo chileno; es la suerte que tengo, mientras más trabajo, más suerte tengo. 

El concepto es más o menos el mismo, para salir adelante hay que desarrollar esta virtud, no se trata de esfuerzos sobre humanos, sino la claridad de propósito, la fuerza de la voluntad y el equilibrio del sentido común para seguir intentando hasta conseguir lo que se busca, no pocas veces se encuentra algo diferente y mejor que la idea original, pero hay que estar allí para darse cuenta, motivo de sorpresa para quienes estaban esperando el próximo milagro.


Procopio


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