Salida de las escuelas del régimen municipal

Fecha Publicación: 23/9/2015

La tarea legislativa continúa, como debe ser, la diferencia con otras rutinarias jornadas de este trabajo indispensable es el significado de las tareas, su complejidad y su diversidad. Para el ciudadano común, puede existir la impresión que apenas se sale de una, cuando se empieza con la otra, a lo mejor con la consideración actual que agrega un detalle bastante diferenciador, que en estos casos las iniciativas no terminan, ni de salir, ni de entrar.

Para cualquier espíritu moderado estas dinámicas podrían resultar a lo menos inquietantes, se pone en la mesa de los que han estado preocupados por la marcha de la Reforma Laboral, ad portas de las modificaciones a la Reforma Tributaria, en trayectoria por definir, de la Reforma Educacional en cuanto a gratuidad, en pleno debate y en la puerta de salida, esta nueva propuesta; de acuerdo al cronograma legislativo del Ministerio de Educación, el emblemático proyecto que crea una Nueva Educación Pública que está en condiciones de ingresar a fin del presente mes al Congreso, el que será discutido por la comisión de Educación de la Cámara de Diputados, luego del despacho de Carrera Docente al Congreso, el cual ha estado en estos trámites por aproximadamente cuatro meses. 

Para muchos, el tema de esta nueva tarea para los legisladores debió haber sido la primera y resuelta esa a entera satisfacción, hacer creíble la posibilidad de embarcarse en otras fases aún más peliagudas, pero así es el karma de la política, con luces no visibles para el común de los mortales, o con otros factores en la fórmula que no pasan necesariamente por la lógica del común ciudadano que no es candidato a cosa alguna.

El hecho escueto es que el proyecto en cuestión busca desmunicipalizar los establecimientos escolares públicos y devolverlos al Estado, un proceso que transita hacia la total transferencia de las escuelas desde los municipios a la administración por 67 servicios educaciones locales. Lo digno de destacar es que, esta vez, puede ser que ante los negativos resultados experimentados por querer hacer todo de una sola vez y para siempre, se ha decidido imprimir a esta modificación un ritmo más prudente, de esa manera se espera que el traspaso completo esté terminado en los próximos seis años, e implícitamente dar lugar a muy necesarios períodos de marcha progresiva y de evaluación.

Se espera que en las próximas semanas se conozca, a cabalidad, qué forma y atribuciones tendrán los servicios educacionales locales; cómo se eligen sus integrantes, con qué calificaciones, cómo se coordinan, cuáles serán sus fuentes de financiamiento, de qué manera se integran los padres y apoderados, entre otros asuntos. Seguramente está escrito, falta socializarlo y someterlo a crítica, por parte de aquellos que estarán a cargo, sin dejar dudas por resolver.

Está en juego la calidad de la educación, y para ello se han propuesto mejoras que apuntan a la equidad, un instrumento que realmente entregue a los niños, a todos, semejantes herramientas para competir en el mundo de la academia o del desempeño laboral. La muy proclamada igualdad de oportunidades, en contraste con la actual situación que ha sido descrita por quienes promueven las reformas como segregación de los niños según su situación socioeconómica, salvo excepciones, con el destino trazado desde la cuna. 

Para el sentido común, una reforma no se justifica si los cambios propuestos no dejan nítidamente en claro la conveniencia de adoptarlos.


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