Laika, heroína olvidada

Fecha Publicación: 6/11/2016

Una perrita callejera, precisamente por eso, hija del rigor, fue seleccionada por los científicos soviéticos para su programa espacial. Fue bautizada con un nombre más acorde con su nueva categoría de eventual cosmonauta; Laika, muy bonita, aunque igualmente de raza quilterrier. Viajaría en su traje espacial, cubierto con sensores para transmitir datos vitales, pulso, temperatura, presión sanguínea y frecuencia respiratoria, cada segundo sería registrado por una video cámara.

A las 19:12 horas, el 3 de noviembre de 1957, Rusia anunció al mundo entero el lanzamiento de la nave Sputnik 2. Era la primera vez en la historia que un ser vivo viajaba al espacio. Los responsables de la misión aseguraron que Laika se encontraba en perfectas condiciones, que sus constantes vitales eran buenas y que pronto regresaría a la tierra. El mundo entero, miró el cielo sin descanso, intentando localizar el módulo que la traería sana y salva.

La realidad de nuestra heroína se descubrió mucho más tarde, en el Congreso Espacial Mundial de 2002. Allí, el científico ruso Dimitri Malshenkov, informó que Laika había muerto pocas horas después del lanzamiento, por fallas que elevaron la temperatura y la humedad de la cápsula. La información había sido estrictamente reservada, Laika era admirada mundialmente y ese anuncio habría tenido costos políticos enormes y universal rechazo. 

Ahora tiene su propio monumento en las instalaciones donde se preparó la misión Sputnik. Casi siempre tiene flores puestas por manos anónimas. El cosmonauta Gagarin, al regresar del espacio el 13 de Abril 1961, cuatro años más tarde que el lanzamiento de Laika, comentó: "no sé si soy el primer hombre o el último perro en volar al espacio".

PROCOPIO
 


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