La escasa valoración de la democracia en el Chile actual

Fecha Publicación: 4/11/2016

La democracia es una palabra solemne, su sentido se da por supuesto, para las sociedades libres como un derecho natural e inseparable de esa condición, se entiende que puede evolucionar con las sociedades, por tanto es posible construir una democracia moderna materializada como un método, un conjunto de procedimientos para formar gobiernos y para autorizar determinadas políticas, en el marco de valores comunes para la sociedad, como alternativa deseable al autoritarismo, el caudillismo o la dictadura.

Los problemas parten ante la realidad que hace imposible la democracia directa y esta es en cambio representativa. El pueblo -los ciudadanos en su conjunto- no elige de hecho, bajo este principio, las políticas a seguir, las decisiones a tomar, sino que elige a representantes, a políticos, que serán los responsables directos de tomar la mayoría de las decisiones. 

Por esa inevitable circunstancia, la selección y elección democrática de los representantes y funcionarios se convierte en un momento esencial de la democracia moderna. Estos procesos electorales, en los cuales la ciudadanía hace pesar directamente su poder por el voto, oportunidad en que cada individuo, independientemente de su sexo, posición social o identidad cultural, puede expresar libremente sus preferencias políticas.

A pesar del aparente peso de las anteriores consideraciones, solo el 56% de los encuestados respondió que "la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno", en una encuesta denominada "Valores y prácticas ciudadanas sobre democracia", realizada por la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Andrés Bello.

Consecuentemente, hubo una alta tasa de abstención en las elecciones municipales del 23 de octubre, 65% del universo de votantes no participó en estos comicios, una cifra preocupante que marca la profundización de una tendencia que se había empezado a observar en la elección municipal de 2012 (59%) y la segunda vuelta presidencial de 2013 (58%).

La lectura de estas cifras permite generar la legítima interrogante sobre el valor de las prácticas democráticas entre los chilenos, ya que el grado de abstención parece ser el síntoma de una creciente desvaloración o desencanto con la democracia, al observar las razones que dan los encuestados para no votar, "no me interesa la política", "porque los candidatos no me representan", con un 33% y 24% respectivamente.

Para el equipo de investigación los resultados de este estudio sugieren que los chilenos parecen tener expectativas más allá de las propiamente políticas y que se ha instalado una desilusión sobre el funcionamiento democrático que no solo se limita a no votar, sino que parece haber alcanzado la manera misma en que nos relacionamos como miembros de la sociedad.

Es muy posible que la democracia sea más valorada que lo que estos datos dan a entender. Los chilenos han sido tradicionalmente muy respetuosos e interesados en sus rituales democráticos, la política ha hecho mucho para desvirtuar su sentido, sus principales actores han estado lejos del desempeño inspirador que de ellos se espera, por lo pronto, hay un evidente desafío, ya que una representatividad parcial y una democracia débil es lesiva para el crecimiento saludable del país. Las próximas elecciones tendrán que tener este escenario muy presente.


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