Descentralización paralítica, una amenaza para las regiones

Fecha Publicación: 22/9/2015

La propuesta corre el serio peligro de transformarse en una de las anécdotas más publicitadas de la larga historia de desilusiones chilenas, la encendida proclama de la descentralización, como cambio semántico a una tildada de insuficiente; regionalización, ya que esta última no hace otra cosa que dividir el territorio en parcelas plausibles y la primera se dirige al corazón de la etiología de la desigualdad, el restar poderes al centro para compartirlo con las autoridades regionales, delegar funciones, recursos y responsabilidades para ayudar al desarrollo simétrico de la nación. Hasta ahí, vamos bien, hasta ahí. Lo que sigue parece ser una historia repetida, la promesa, la distorsión y el olvido, o si hay presiones mayores, la promesa, las transformaciones y el gato de color pardo.

De los más diversos puntos del país le llegan cartas a Heinrich von Baer, el ex vicepresidente de la Comisión Asesora Presidencial para la Descentralización y presidente de la Fundación Chile Descentralizado, el tenor es el mismo, qué sucede con el anunciado proceso para fomentar la autonomía de las regiones, promesa de la Presidenta Bachelet y parte de su programa de Gobierno. 

No es difícil rescatar las principales inquietudes, ya que es evidente que los acontecimientos, últimos y múltiples, han dejado esa iniciativa en estado de semiparálisis. En claro contraste con las triunfalistas declaraciones una vez conocidos los términos de la propuesta, la reptante trayectoria de las ideas ocho meses más tarde dejan en evidencia que el centralismo está para quedarse, por lo menos en lo esencial, con algunas graciosas cesiones en lo menos sustantivo.

La situación no tiene nada de opinable, los hechos están para ser observados, sin necesidad de retocarlos con consideraciones de orden afectivo; según Von Baer, no hay avance ni profundidad en ninguno de los tres proyectos comprometidos: la Reforma Constitucional con elección de intendentes lleva nueve meses sin avance en la Comisión de Gobierno del Senado porque el Ejecutivo no le fija urgencia; el proyecto de fortalecimiento regional, igualmente sin urgencia, aún no sale de la respectiva comisión de la Cámara y el proyecto de financiamiento regional y municipal se postergó para fecha indefinida.

En una de las iniciativas para dotar de nueva dinámica a este proceso, un Encuentro Nacional de Descentralización, el senador Rabindranath Quinteros declara que lo que se ha visto hasta aquí es bastante acotado, e incluso esos moderados avances están en duda. A título de ejemplo, el proyecto que establece la figura del gobernador regional, para asumir parte de las tareas de los futuros intendentes elegidos y el incremento de divisiones y unidades en los gobiernos regionales, lo que concretamente refleja una resistencia al traspaso de poder desde el centro a las regiones, dudas relativas a las capacidades, eficiencia y trasparencia con que se pueda realizar la gestión y administrar los recursos desde el ámbito comunal y regional.

Los actuales consejos regionales no pueden quedarse esperando que estos asuntos se resuelvan en los apretados circuitos del poder central, por una parte no habrá tiempo, por la otra no habrá voluntad. La energía para inducir estos cambios necesarios para el desarrollo armónico del territorio tiene que ser provista por la fuerza ciudadana de las regiones; un par de ellas han dado muestras cómo se hace, o mejor todavía, cómo no debe hacerse, con la fuerza de la razón y no con rogativas oficiosas. 


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