El Premio Nobel de la Paz

Fecha Publicación: 2/11/2016

Se rumorea que fue asunto de conciencia culpable y mal dormir, que el dinero a manos llenas a consecuencias de un descubrimiento potencialmente letal, como la Trinitroglicerina y sus explosivas consecuencias, movió a Alfred Nobel a estatuir el Premio homónimo a la Paz, premio que se otorga "a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz", según el testamento del propio Nobel. 

Desde entonces y hasta hoy, los galardonados son sometidos a prolijos procesos de pelambre, por los perdedores y por los opinantes que nunca faltan, con cáusticos comentarios relativos al premio politizado o los dudosos méritos, así, hasta que exhaustos, se deciden a esperar por el próximo premio.

Hubo un par de candidatos improbables; Joseph Stalin, nominado en 1945 y 1948 por sus esfuerzos para poner fin a la Segunda Guerra Mundial, aunque no hubo quórum para premiar a tamaño asesino serial, a nivel de genocidio. Otro digno de aplauso fue el individuo que propuso para el premio Nobel de la Paz a Adolf Hitler quien estuvo nominado en 1939. La nominación la hizo un miembro del parlamento sueco, de apellido Brandt, por las conversaciones del Führer con el británico Chamberlain sobre la paz, eso el día antes de empezar a llevarse medio Europa por delante. 

En otras menciones también ha habido uno que otro conflicto, escritores desconocidos y cantantes escritores, es parte de la fama de un premio que no deja indiferente a nadie, y mucho menos a los galardonados y a los envidiosos. En fin, el otro año reparten otros pocos premios. Ánimo. 

PROCOPIO


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