El Golden Gate, sitio para despedirse

Fecha Publicación: 1/11/2016

No fue para nada una decisión fácil, con un costo de 76 millones de dólares, que saldrán de agencias de transporte, tanto locales como federales y de una partida de 7 millones de dólares que aportará el fondo para la Ley de Servicios de Salud Mental de California, se aprobó la construcción de una red bajo el puente Golden Gate de San Francisco, para desalentar a quienes quieran saltar desde él y, en caso de que lo hagan, impedir que caigan al agua.

Esta estructura, uno de los puentes más famosos del planeta, es también el segundo lugar del mundo en número de suicidios, un hecho que las autoridades quieren remediar con una red que impida arrojarse al mar desde él. La dura oposición a esta obra es que según los paisajistas afeará uno de los principales atractivos turísticos de San Francisco y no evitará que quienes quieran suicidarse lo hagan desde parajes aledaños.

En un año normal hay una media de 40 personas que mueren al arrojarse desde ese icónico puente, y la cifra se eleva a más de 1.600 si se considera a todas las personas que se han suicidado al saltar de esta infraestructura desde que fue inaugurada en 1937. Dados sus 2.737 metros de longitud no se prevé que la red esté totalmente terminada hasta 2018.

A diferencia de lo que ocurre en San Francisco, por estos lados los puentes tienen comportamientos más esperables, como servir para cruzar de un lado a otro, o tener problemas de diseño de tal manera que las dos mitades no se encuentran. O también descubrir que no hay como bajarse de ellos, ya que falta la parte que cumple con ese deseable propósito. Sobre puentes podemos asombrar al mundo.

PROCOPIO
 


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