La desigual lucha de Huachipato contra el acero chino

Fecha Publicación: 6/8/2015

Napoleón dijo sobre China que era un gigante dormido que cuando despertara, haría estremecer al mundo. La profecía de un hombre del siglo dieciocho que se puede apreciar en toda su potencialidad un par de siglos más tarde, con la salvedad que el gigante en cuestión tiene aún bastante por despertar. Si los miles de millones de chinos que todavía no llegan al umbral de la China contemporánea se incorporaran a su sociedad en igualdad de términos, el panorama resultante haría reflexionar nuevamente a Napoleón.

China se ha instalado en el ámbito planetario, por encima de las normas que suelen regir las convenciones, con sus propias reglas, con implacable decisión y asiático sigilo, sin la obligatoriedad de dar explicaciones, sin el temor al castigo, o indiferente a las observaciones de las grandes potencias, que ante ese gigante económico optan por mirar de reojo y tratar de seguir en el juego con sus diplomáticos en puntillas.

En el nivel local, la asociación comercial con ese gigante tiene todas las posibilidades de un mercado ilimitado, para un país como Chile, cuya capacidad productiva, en proporción, resulta insignificante para la capacidad de consumo del gran país asiático. Para poner estas circunstancias en debida perspectiva, bastan alguna cifras, acotadas al caso específico del acero, China, en menos de una década pasó a ser el principal productor de este material en el mundo, al construir cientos de fundiciones y plantas siderúrgicas y metalúrgicas, para aumentar su producción desde el 2% del acero global en 1990, al 58% de la producción de acero del mundo.

Esta tremenda amenaza se cierne sobre la siderúrgica de Huachipato, industria en la Región creada en 1950, como resultado del esfuerzo del Estado, a través de Corfo, con una inversión de 87 millones de dólares que demandaba su puesta en marcha, con el fin de alcanzar el autoabastecimiento de acero en el país. Si bien su propiedad pasaría a manos de privados en los años ‘80, su espíritu de servicio estratégico para el desarrollo del país siguió intacto.

Tanto su localización vecina a puertos, como su conectividad ferroviaria y vial, la cercanía a centros urbanos con mano de obra especializada, más el fluido acceso a materias primas nacionales, fueron factores relevantes para tener éxito y posibilitar la instalación de otras industrias asociadas y vincularse con un número muy importante de pequeñas y medianas empresas proveedoras.

Esta industria tradicional ha debido sobrevivir en los últimos años a la avasalladora competencia del gigante asiático, que en su coyuntura de contracción de su consumo interno, ha salido al mundo inundando el mercado del acero con precios de producción 40% más bajos que los locales. Se ha señalado que estos son baratos, pero que, por lo general, no tienen los mismos estándares de calidad del acero de CAP.

Huachipato ha logrado salir adelante en medio de dificultades, con un plan muy estricto de reformas, incide de modo significativo en la economía local, con cientos de proveedores y una importante cantidad de mano de obra directa e indirecta, más la oportunidad de inserción de profesionales de los centros formativos regionales.

A nadie puede escapar la importancia de la presencia de Huachipato en la Región, por lo mismo, a nadie puede ser indiferente las iniciativas para proteger en la medida de lo posible esta empresa, que compite en condiciones claramente injustas e inequitativas. El libre comercio no significa la entera libertad para jugar sin reglas, o despreciar olímpicamente las que existen.


  Imprimir noticia   Descargar versión PDF