El siempre atento camaleón

Fecha Publicación: 25/10/2016

Ya sabemos que ciertos animales tienen la excelente posibilidad de cambiar de color para confundirse con el entorno y pasar inadvertidos ante la presencia de depredadores, siempre muertos de hambre.

Esa envidiable capacidad se debe a los cromatóforos, células con pigmentos en su interior que reflejan la luz. Hay en el inventario de la naturaleza varios seres vivos con esta propiedad, el más famoso es el camaleón, aunque son iguales o más eficientes los pulpos y calamares, entre varios otros.

Los colores pueden ser muchos, algunos los tenemos en la piel y reaccionan según la exposición al sol, pero otros, con más flexibilidad, pueden cambiar a otras coloraciones al ser expuestos a la luz blanca, cianóforos para el color azul, eritróforos, para el color rojo y así una lista larga.

De no tener esa virtud, muchos animales estarían en el listado de animales que alguna vez estuvieron ahí, pero ya no. Se ha llegado a una eficiencia tal que los cambios, varios colores al mismo tiempo, en diversos patrones, resultan de reacciones nerviosas o activados por acción muscular, un muy buen modo de salir escapando mientras se utilizan inmejorables estrategias de camuflaje.

El hombre ha copiado mucho de los animales, para inventos útiles, como los aviones, pero esta maniobra de cambiar de color ha sido imitada con singular entusiasmo, ya que permite cambiar de sitio con admirable elegancia. Se ha seguido perfeccionando sobre todo cuando hay cambios inesperados en la conformación de cuadros de autoridad, con intranquilizadores resultados en la correlación de fuerzas. La ciencia y el arte de seguir en la contienda. 



PROCOPIO


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