Ejercer efectivamente el poder que entrega la democracia

Fecha Publicación: 23/10/2016

Ante el escenario de las urnas cuidadas por un grupo de ciudadanos esperando el sufragio de sus pares, emerge con más claridad que nunca la sutil presencia de la vida democrática. El así llamado gobierno del pueblo, con todas las reservas de una sociedad escéptica. Aun así, con las diferentes interpretaciones, prevalece el hecho, puro y duro, que cada ciudadano tiene la oportunidad de expresar su voluntad y la suma de ellas pone en sitios de autoridad a otros como él, que han presentado sus candidaturas a cargos, como ahora, al postular ser parte de la administración municipal.

Puede parecer de poca envergadura, de poca trascendencia para quienes piensan que no importa quiénes estén, que da lo mismo, para bien o para mal. Salvo que por un momento, seriamente, se piense esa conclusión de nuevo, es decir, que realmente no es lo mismo participar o no, que la importancia de esta decisión es más trascendente de lo que superficialmente pudiera declararse.

Para los chilenos con cultura cívica es evidente que la democracia implica delegar el poder en personas que le representen, razón por la cual esa forma de democracia es descrita como representativa, en contraste con la democracia directa, como lo era en la Grecia clásica, cuando las decisiones eran tomadas por grupos cerrados y pequeños.

Mientras crecen numéricamente las sociedades, cada vez un número mayor de personas es representado por alguien, lo cual obligadamente exige un escrutinio más cercano y exigente del que pretende representarlas. Es importante salir a votar, es uno de los actos más íntimos que tiene un ser humano en democracia. La abstención es debilitarla, si los candidatos no parecen satisfactorios, el voto blanco lo expresa, la ausencia no muestra otra cosa que indiferencia. La presencia del voto blanco muestra elocuentemente que el interés está, pero que la propuesta no es suficiente.

Si se quiere mostrar interés en que la democracia de verdad nos represente, se debe ayudar a fortalecerla, ante el acto eleccionario de hoy la participación es un modo efectivo de demostrarlo, sobre todo por su naturaleza, ya que los alcaldes y concejales son los funcionarios públicos, o servidores públicos de elección popular, más cercanos al ciudadano común , los que se pueden encontrar en la misma vereda, viviendo exactamente la misma realidad urbana que cada uno de nosotros.

De la fuerza que tenga el respaldo ciudadano dependerá la fuerza y representatividad de los municipios que adquieren la potestad de constituirse en un auténtico y legítimo articulador de intereses del ámbito local ante instancias centrales, además de su funciones reglamentarias. Es importante entender que con buenas autoridades edilicias se mejora la calidad de vida de los vecinos, se generan mayores oportunidades, más inversiones y mejores espacios públicos para la convivencia.

Los vaticinios son de baja participación, un diputado independiente menciona un 37% 5 del patrón electoral, mientras una encuesta del Centro de Estudios Corbiobío muestra que el 72,7% de los consultados manifestó su intención de votar hoy día. Sería un signo alentador que, por una vez, triunfe la profecía positiva.


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