El críptico lenguaje de la política

Fecha Publicación: 6/8/2015

Es de esos libros descritos como imperdibles, se entiende como altamente recomendable, o indispensable, “Hablando mucho y mal” de Amando de Miguel, que en uno de sus capítulos más sentidos se refiere al lenguaje de la clase política, que suena bien y no dice nada, o suena estupendamente y puede significar cualquier cosa, una forma de expresión elíptica, encriptada, especialmente diseñada para salirse por las ambigüedades a la hora de pedirles por significados más aterrizados. No fue aquello, sino todo lo contrario, a título de ejemplo provisorio.

Se trataba de resumir los principales mensajes al terminar el cónclave, ante decenas de micrófonos abiertos, a la espera de las noticias que darían a Chile un punto de inflexión frente a lo que había venido ocurriendo. Lo único que ha quedado claro es el título de la minuta: “La Nueva Mayoría unida con Bachelet y los cambios por Chile”, sobre lo demás, frases como; “acelerar el diálogo con los partidos y otros actores de la sociedad civil para que en agosto se pueda arribar a una base de acuerdo sobre los detalles del mecanismo” en referencia al proceso de reforma de la Constitución; o, esta otra, de antología; “es momento para revisar lo hecho y rectificar lo necesario”, como medida para dar un nuevo impulso al Gobierno; “para que sea más eficaz en sus reformas y más ciudadano”.

El documento destaca que la Mandataria no va a renunciar “al horizonte de los cambios comprometidos. Pero a su vez, el país nos exige realismo y liderazgo para hacernos cargo del nuevo escenario”. Habrá que esperar que los hechos den nociones más claras sobre el significado de esas declaraciones délficas.


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