Las consecuencia del síndrome de déficit de ejercicio

Fecha Publicación: 19/10/2016

No habrá cambios en esta negativa tendencia actual si no los hay en los adultos responsables, lo primero es reflexionar seriamente sobre los costos del sedentarismo para un niño en pleno desarrollo, lo que sigue es la búsqueda de alternativas en el hogar y el colegio, es un cambio indispensable que debe iniciarse desde ahora mismo.

 

Parecen haber terminado los tiempos cuando la infancia se caracterizaba por su actividad incansable y la impaciencia por salir de casa para juntarse con los otros niños a fin de jugar a lo que sea. No es que esa característica haya desaparecido, sino que está siendo perversamente reemplazada por otras aficiones más quietas, más cerebrales si se quiere, que aleja los niños de los espacios abiertos y los invita a recluirse para actuar con sus pares en los medios de la comunicación virtual, tan virtual que parece más valiosa que la vida misma.

Ese cambio cultural, con base en una tecnología que no hace otra cosa que evolucionar hacia otros universos progresivamente más atractivos, está mostrando efectos que pasaron de la simple sospecha a los problemas concretos, como el llamado Síndrome de déficit de ejercicio, que en el último Congreso Chileno de Pediatría, a inicios del presente mes, se le ha descrito como una epidemia.

Basta con recordar los programas gubernamentales relacionados con el combate al sedentarismo, que recibieron desde el anterior gobierno un necesario énfasis teniendo a la visa los costos en salud que resultan de una población que ha descuidado esa parte de sus hábitos de vida. De parecida manera, por los factores señalados anteriormente, con una actividad física restringida, los niños y jóvenes, desde cada vez más temprano, deterioran, no solo su desarrollo corporal, sino también su capacidad de explorar el mundo, de socializar con sus pares en el mundo de la realidad y de aprender por sí mismos, en base a sus propias experiencias con la naturaleza y con la sociedad. 

En un estudio reciente de una empresa del rubro, con el título Internet Segura, se revela que los niños chilenos empiezan a utilizar estas herramientas a los dos años de edad y el 40% de los niños de cinco años ya posee un celular conectado a Internet, por tanto, se acrecienta desde temprano la falta de ejercicio físico, que pierde atractivo como actividad.

Desde hace más de una década la evidencia ha demostrado que los músculos cuando se contraen no solo queman calorías, sino que también liberan moléculas biológicamente activas que estimulan el funcionamiento armónico de otros órganos, de tal modo que si este factor se encuentra alterado puede afectar negativamente el metabolismo del cuerpo, facilitando la aparición de obesidad y otras enfermedades.

Las recomendaciones actuales indican al menos dos horas de actividad física diaria para los preescolares, toda esta información que reciben al ejercerla, sobre todo en los primeros dos años de vida, sobre su propio cuerpo y las condiciones del entorno, enriquece su desarrollo psicomotor y aumenta su habilidad para enfrentar después otras actividades físicas o deportivas. Se agrega que el ejercicio no es solo para disminuir de peso o para destacar en deportes. Es una actividad importante para aprender a trabajar en equipo, para respetar las reglas del juego y así integrarse a la convivencia, a la diversidad y al entorno social.

No habrá cambios en esta negativa tendencia actual si no los hay en los adultos responsables, lo primero es reflexionar seriamente sobre los costos del sedentarismo para un niño en pleno desarrollo, lo que sigue es la búsqueda de alternativas en el hogar y el colegio, es un cambio indispensable que debe iniciarse desde ahora mismo.
 

 


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