Jóvenes que ni trabajan ni estudian

Fecha Publicación: 19/10/2016

Hemos estado inmersos en los siempre renovados conflictos desatados por la Reforma Educacional, no podía ser de otro modo, la educación de la población es un compromiso mayor en cualquier país y de sus resultados depende su nivel de desarrollo. Lo que estaba claro para la ciudadanía es que nunca habían tenido los chilenos tantos jóvenes en algunas de las instancias de la educación superior, de un par de centenares de miles, a sobre el millón, en una década.

Sin embargo, es válido preguntarse con qué resultados, ya que una de las metas implícitas de aumentar las oportunidades de la educación es favorecer la movilidad social y ésta última como resultado de un mejoramiento de las condiciones socioeconómicas, al desempeñar los egresados empleos dignos en el mundo del trabajo.

A pesar de ese enorme esfuerzo y las cifras elogiosas en cuanto a cobertura, el efecto principal buscado; la empleabilidad de ese capital humano es insatisfactorio, egresados de diversas carreras reparten, sin resultados, sus currículum por largo tiempo, mientras tanto trabajan en lo que pueden, si es que encuentran una plaza en un mercado restringido. Otros, desalentados, cesan de intentar. Ante esa situación algunos dejan de estudiar, no ven incentivos o no tienen un capital de riesgo para ese exigente emprendimiento.

Por motivos como los aludidos, no es demasiado asombroso que Chile tenga un importante porcentaje de jóvenes que ni trabajan ni estudian, más conocidos como "ninis", según el informe "Panorama de la Sociedad" publicado recientemente por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde). 

Para dejar la situación en su debido contexto, el estudio de esta organización se efectuó considerando la situación de alrededor de 40 millones de jóvenes de 15 a 29 años que se encuentran sin empleo y fuera del sistema educativo en los 34 países que la integran, queda allí de manifiesto que en Chile los ninis representan el 18,8% del total. Se registra igualmente las diferencias sustantivas entre las naciones, entre los menos, en Islandia y en Holanda, con 6,2% y 7,8%, respectivamente y los más; 29,8% en Turquía, 26,9% en Italia, 24,7% en Grecia, 22,7% en España, y 22,1% en México. 

Vale la pena destacar que la fracción de jóvenes hombres inactivos en el país y en la Ocde es prácticamente la misma, la mayor incidencia total en Chile respecto de la media de la Ocde se puede explicar en parte porque hay más mujeres en esta situación en este tramo de edad, efectivamente, según el informe, las chilenas tienen una probabilidad dos veces mayor de ser "ninis" que los hombres, lo que es una de las brechas de género mayores de la Ocde, detrás de Turquía y México.

En uno de los aspectos positivos descritos por la Ocde, se destaca que Chile es uno de los pocos países que no solo evitaron la pérdida de puestos de trabajo, sino que incrementaron la tasa de empleo juvenil en 20% entre 2007 y 2015 y aunque la proporción de "ninis" disminuyó en los últimos años de 23,6% en 2009 a 18,8% en 2013, la cifra sigue siendo alta respecto del promedio de los países Ocde, que en 2013 era 15,7%. Se puede concluir que educación para todos, no es toda la solución, hace falta que exista un mercado para ese producto, no es posible ofrecer esperanzas falsas, por lo cual se requiere una mayor sintonía entre el mercado laboral y la educación de los jóvenes chilenos.


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