El rebatido ingreso de los adultos mayores a la fuerza laboral

Fecha Publicación: 17/10/2016

La barrera principal para que este grupo numeroso- con grandes potenciales de aporte a la nación- cambie su futuro, es por una parte los estereotipos relativos a la vejez y, por otro, las limitantes en la oferta de trabajo, que por prioridades lógicas, pertenece más bien a los más jóvenes. 
 


Se puede optar por seguir ignorándolos, no es demasiado difícil, ya que por razones comprensibles no suelen estar disponibles para asonadas callejeras, pero los habitantes chilenos de mayor edad, incluso de edades tan mayores que no eran concebibles como normales hace un par de décadas, son una parte cada vez más notoria del tejido social del país.

La posibilidad de negar o dejar de prestar atención a este grupo es real, ya que hay colectivos más presentes, con menos paciencia para que sus derechos y deseos sean atendidos, los jóvenes, los estudiantes y la población en plena edad productiva, lo cual no tiene inconveniente alguno, ya que en ellos residen precisamente las esperanzas de desarrollo del país, pero este otro grupo creciente, a veces forzosamente pasivo desde el punto de vista laboral, es una realidad que hay que considerar y mientras antes, mejor.

Los chilenos ya viven 80 años en promedio y la cifra de quienes ya están alcanzando los 100 va en aumento. Debido a esta mayor sobrevida, dentro de 15 años se espera que los adultos mayores -es decir, los mayores de 60- lleguen a ser el 23% de la población, y Chile será el país más envejecido de Sudamérica. 

El año pasado, GfK Adimark presentó una completa radiografía del adulto mayor, que se hace más legible en la medida que la presencia de este grupo etario se visibiliza, como ocurre por ejemplo, ante el intenso debate debido al monto insuficiente de las pensiones y el colapsado sistema de salud. En ese informe, se deja constancia que el adulto mayor es un segmento cada vez más relevante para la población, en efecto, hay 2.712.000 chilenos aproximadamente, que tienen más de 60 años. Que en Chile hay más de 6,5 millones de hogares y en 1.950.000 de ellos, el principal sostenedor es un adulto mayor.

Los adultos mayores no están, en consecuencia, sentados por allí, mirando el mundo pasar. Si bien es cierto el 54% es jubilado o pensionado, el 42% está trabajando y el 2% se dedica a ayudar en las tareas propias del hogar, más un 1% que está buscando trabajo. La encuesta permite modificar el paradigma tradicional de los antes llamados, entre compasión y desprecio, abuelos y abuelas, se revela que el 65% de ellos está feliz con sus vidas y muestran una alta satisfacción en aspectos tales como su relación de pareja (87%), libertad para tomar decisiones (84%) y su estado de salud, tanto física como mental (66%). 

La barrera principal para que este grupo numeroso -con grandes potenciales de aporte a la nación- cambie su futuro, es por una parte los estereotipos relativos a la vejez y, por otro, las limitantes en la oferta de trabajo, que por prioridades lógicas, pertenece más bien a los más jóvenes. Sin embargo, hay tareas en las cuales son los primeros los que tienen ventajas comparativas, así, para expertos en el mercado laboral, los mayores son gente más estable, más experimentada y conciliadora, que tiene más templanza y ejerce un mejor liderazgo, todo lo cual resulta en la generación de mejorías en el ambiente de trabajo.

Hay en el mercado laboral más que una amenaza, una oportunidad al observar este capital humano, el desafío es encontrar los modos de incorporarlos para el bien general de todos, y reservar los recursos de protección para los que efectivamente deben ser asistidos, una reforma que no pasa necesariamente por el Poder Legislativo.


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