Eficiencia en los programas estatales y en los recursos de todos

Fecha Publicación: 16/10/2016

Resulta más fácil de comprender las prisas y las casi ininterrumpidas reuniones oficiosas para acercar las partes y llegar a acuerdos, si se entiende que hay cosas que deben quedar listas antes de votar el Presupuesto de la nación, calificarlas para que pueda tener respaldo económico. El tema ha sido descrito suscintamente por un conocedor de este tipo de encrucijadas políticas; el ex contralor de la República, Ramiro Mendoza, quien explica el énfasis estacional de las autoridades de Hacienda, especialmente el Ministro de esa cartera y el Director de Presupuestos, quienes se tornan personas de indudable relevancia y de gran intervención en los medios, ante la tarea de socializar la propuesta fiscal a moros y cristianos, "teniendo muchas veces, más batallas con los conocidos de su sector, que los adversarios de turno".

El resto del proceso es elocuentemente descrito y resume lo que puede apreciar el ciudadano de a pie, quien observa la contienda de rigor: las largas discusiones, interminables reuniones, "donde hay que seducir, golpear la mesa, confundir, hasta el clímax que se produce el día, y la larga noche, en que el presupuesto es votado en el congreso, sorteada cada una de las comisiones que deben visitarse y que van introduciendo matices, colores, blancos y negros, que determinan que lo que se vota en la madrugada final, es muy distinto a lo que ingresó un par de meses atrás".

Hace pocos días se conocieron los resultados de las evaluaciones efectuadas por la Dirección de Presupuestos de algunos de los programas gubernamentales, sólo 22, pero aún con lo pequeño del tamaño de la muestra, se pudo observar que sólo cinco fueron declarados con desempeño suficiente, el resto, insuficiente.

El Ministro de Hacienda, que hace rato viene advirtiendo sobre la urgente necesidad de racionalizar el gasto y ser consecuente con el periodo de vacas flacas, advirtió que "no tiene solo que ver con cortar o aumentar el gasto, sino también con rediseñar los programas de manera que funcionen mejor", el ex contralor señala las causas del insuficiente cumplimiento de los programas, aludiendo a su falta de gobernanza e incapacidad de gestión.

La recomendación es obvia y repetida inoficiosamente hasta perder el sentido trascendente que tiene; la obligación de evaluar, de auditar el cumplimiento de los objetivos y mejorar la capacidad de gestión. A estas alturas es evidente, a la vista de numerosos casos patéticos de mala administración, que no basta que un gobierno ponga recursos, sino que es indispensable que los gestione de mejor manera, "se debe incorporar al modelo presupuestario, aunque sea tímidamente, un indicio de avanzar a una gestión por resultados que les pase la cuenta a quienes no cumplen lo esperado -al menos en lo presupuestario", advierte el ex contralor.

Independientemente de la situación financiera del país, es absolutamente necesario acortar la rienda a los programas con financiamiento del Estado, esas tareas que se emprenden con el dinero de todos los chilenos. Terminar con la impunidad de las equivocaciones, los errores, las desprolijidades, sin mencionar los gastos inexplicables.

En el mundo de lo privado se cuidan las platas porque los dueños son responsables conocidos, en los proyectos con bienes públicos debe ocurrir lo mismo, por mucho que al ser la plata de todos, se quiera pensar, acomodaticiamente, que no pertenece a nadie.


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