La millonésima parte de nada

Fecha Publicación: 13/10/2016

En los antiguos tiempos, como la gente era por lo general un poco lenta de entendederas, por falta de práctica en el complejo arte de mirar debajo del alquitrán, inocentes, si se quiere- viviendo una vida simple que consistía básicamente en trabajar duramente para seguir viviendo- cuando se les quería enseñar algo se recurría a los ejemplos, a los cuentos y a las parábolas.

Una vez que el proceso se demostraba eficiente, es decir los bienaventurados parecían darse por enterados, venía la lección en serio. Cómo va la cosa en algunos extensos colectivos actuales, habrá que retomar esas prácticas para simplificar las cosas, una narración como la que sigue:

Desde la copa de un árbol, dos pájaros miraban caer la nieve y conversaban. De repente, uno de ellos preguntó: – ¿Cuánto pesa un copo de nieve? A lo cual el otro le respondió: –Los copos de nieve pesan la millonésima parte de nada.

En silencio siguieron mirando cómo la nieve caía y se acumulaba. De repente, con un fuerte ruido la rama se quebró con el peso de la nieve. El pájaro que había preguntado sobre el peso de los copos de nieve miró a su compañero y le dijo: –Es increíble lo que son capaces de hacer la millonésima parte de nada cuando se juntan.

La utilidad de este cuento es amplísima, puede servir para enseñar a los niños a ahorrar, peso a peso hasta tener una cantidad que valga la pena, para dar a entender a la gente que las pequeñas cifras, multiplicadas por grandes cifras dan grandes cifras, para fijarse en los pequeños y aparentemente despreciables gastos, que al final terminan por desequilibrar los presupuestos y que el voto de cada uno de nosotros, puede significar que por fin resulte elegido alguien que en realidad se lo merezca.

PROCOPIO
 


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