Lámparas para un hombre honesto

Fecha Publicación: 5/10/2016

En las coloridas anotaciones sobre la vida de Alejandro de Macedonia, el endiosado joven conquistador del mundo, que mató más gente de diversas naciones que nadie en su época- por lo cual es recordado con particular y sorprendente admiración- hay narraciones relativas a sus encuentros con gente famosa. Entre los sobrevivientes de esos diálogos, uno de los más connotados es Diógenes de Sínope (413 a.C.) filósofo, cotidianamente muerto de hambre y viviendo en un tonel, en condiciones paupérrimas, por propia voluntad.

Al pasar por Atenas, Alejandro Magno decide acercarse para conocer a este austero personaje y le pregunta: " ¿Puedo hacer algo por ti?", a lo que Diógenes le responde: " ¡Apártate, me estás tapando el sol!". Alejandro no hizo otra cosa que respetar más a este filósofo, el mismo educado nada menos que por Aristóteles.

No es la única impertinencia de este célebre y estoico griego, se apareció en una plaza de Atenas, a plena luz del día, portando una lámpara de aceite mientras decía: "Busco a un hombre honesto", lo cual ha permitido utilizar esta parábola para señalar lo difícil que resulta encontrar a alguien con esa característica. 

Usar una lámpara, en pleno día, da a entender que el descubrir gente honrada demanda un esfuerzo adicional a la simple mirada distraída, se requiere un mejor escrutinio. Es crítico, no solo en períodos electorales, poder saber con qué tipo de persona estamos tratando, no bastan los signos externos y la empática seducción de masas, se necesita información, actualmente hay otras lámparas; las redes sociales, las bases de datos, los portales de transparencia, es cada vez más indispensable saber de la hoja de antecedentes, para no terminar en un pozo de arrepentimiento.

PROCOPIO
 


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