Signos alentadores de preocupación por el patrimonio natural

Fecha Publicación: 5/10/2016

No es ahora una declaración poética irrelevante, es que sencillamente el agua es vida, absolutamente- al menos para nuestras formas de vida conocidas- el agua está allí, integrando gran parte de nuestros órganos, gracias a su presencia en reservorios naturales, en ciclos delicados del agua, altamente sensibles a la acción irreflexiva o ignorante del hombre.

Hay muchos modos de proteger el agua, pero hay uno particularmente poderoso: los bosques de buenos árboles, los que la usan, depuran y exportan al ambiente inmediato, dejando territorios verdes en contraste con los desérticos, siendo el agua la diferencia crítica.

La deforestación, la pérdida de masas boscosas, es una amenaza creciente y actual, por lo cual todas las naciones buscan maneras de cuidar sus árboles, para cuidar el agua, para regular el clima, para hacer un paisaje a escala humana, primates remotos asociados instintivamente a estos añosos seres vivos.

Además de la reiteradamente denunciada explotación irracional y abusiva de especies nativas en nuestro país, una verdad que no termina de definirse con claridad, ante la magnitud de intereses creados actuantes en su maquillamiento y negativa, se agregan factores patológicos para las especies. Las pestes que pueden destruir amplias áreas, razón por la cual parte del manejo y cuidado de los bosques pasa por el temprano diagnóstico de enfermedades forestales.

En los últimos meses, la Corporación Nacional Forestal, (Conaf), ha estado detectando un número indeterminado de ejemplares de araucaria, especie declarada Monumento Natural en 1990, con severos daños. En consecuencia, la dirección de la Conaf está realizando prospecciones con el fin de determinar la causa y la extensión del problema sanitario que las afecta en nuestra región y en la Región de la Araucanía. 

Ante esta situación alarmante, se ha enviado expertos en sanidad forestal de la Corporación a la zona de Malalcahuello, laguna Galletué y Lonquimay, con el fin de determinar el nivel de afectación de esta especie, así como las causas de esta anomalía, quienes han informado del daño foliar y la mortalidad que está ocurriendo en la especie nativa Araucaria Araucana, tanto en ejemplares adultos y juveniles como en su regeneración, especialmente observada desde enero de este año.

Esto ha llevado a organismos públicos y privados a reunirse para trabajar en conjunto y establecer cuál sería el agente causal. El Dr. Eugenio Sanfuentes, especialista en patología forestal de la Facultad de Ciencias Forestales UdeC, señaló que, preliminarmente, cerca del 80% del patrimonio de esta especie en Chile presenta algún tipo de síntoma, mientras que las cifras de Conaf señalan que está afectado aproximadamente el 50% de las 30 mil hectáreas de araucarias presentes en la Región del Bío Bío.

Nuestra zona es característicamente verde, y también característicamente asolada por incendios forestales en las temporadas de estío. Se hace bastante, aunque no lo suficiente para controlarlos, y ante este nuevo escenario la ciencia tiene la palabra para movilizar las respuestas adecuadas de los organismos que corresponda, en la oportunidad más cercana posible. Es alentador observar los signos de preocupación por este patrimonio natural, es de esperar que no se quede como otro proyecto paralizado y dejado de lado, redescubierto más tarde cuando haya daños mayores e irrecuperables.


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