El desconocido mundo de la sexualidad adolescente

Fecha Publicación: 3/10/2016

Mientras se procesan las correcciones que ese documento parece requerir, la realidad es que hay una cifra importante de embarazo adolescente, además de riesgos en salud en este ámbito.

 


La polémica que se ha desatado a propósito de un manual de sexualidad para adolescentes, tiene muchos motivos para encenderse, no solo por motivos de la consagrada hipocresía nacional- el doble estándar de la liberalidad frecuentemente expresada y el juicio estrecho frente a situaciones descritas como fuera de la de presunta normalidad en este terreno- sino por sus implicancias para las personas involucradas, que suelen ser harto más complejas, extendidas y profundas que lo que el instructivo en cuestión da a entender.

Si bien es cierto responde preguntas frecuentes de los adolescentes, yerra al estimar que responder a esas eventuales interrogantes es todo lo que existe para dejar las cosas claras. En el propósito de hacer un estudio participativo, no se evalúa adecuadamente la calidad de los participantes, o su idoneidad para enfocar la atención sobre los asuntos más importantes o trascendentes, que dada su misma condición de adolescentes, podrían escapárseles por completo, demasiado cerca de los árboles para ver el bosque.

Según las proyecciones poblacionales del Instituto Nacional de Estadísticas, en Chile, la población adolescente, entre 10 y 19 años de edad es cercana a los tres millones de personas, o sea más del 15,6% de la población total; de estos, el 52% corresponde a adolescentes de 15 a 19 años y el 48% adolescentes de 10 a 14 años. Con respecto a la distribución por sexo, el 51% corresponde a hombres adolescentes y el 49% restante a mujeres.

En el aspecto motivo de la polémica, hay que considerar que la sexualidad en adolescentes es dinámica y ha experimentado cambios importantes en las últimas décadas, en encuestas recientes, el 48% de adolescentes de 15 a 19 años declara haber iniciado su vida sexual, con una edad de inicio promedio de 16,4 años en hombres y17, 1 años en las mujeres, presentándose un adelanto de las edades de iniciación respecto de años anteriores, especialmente entre las mujeres, las que en 1997 mostraban una edad promedio de inicio de relaciones sexuales de 18 años.

Mientras se procesan las correcciones que ese documento parece requerir, la realidad es que hay una cifra importante de embarazo adolescente, además de riesgos en salud en este ámbito. La educación para la nueva sexualidad chilena debe abarcar no solo a la población menor, sino a todos los adultos, de todas las edades, para consideraciones personales y para la administración de medidas que parezcan convenientes en su condición de cuidadores responsables, un tema al cual nadie es ajeno.

Como prioridad es indispensable continuar en la deseable tendencia a disminuir o prevenir totalmente el embarazo adolescente, ya que las niñas no están preparadas física ni mentalmente para la maternidad. Físicamente, por altos riesgos en salud como la eclampsia, lo cual contribuye a explicar el aumento de mortalidad materna en el grupo de menores de 14 años y psicológicamente, ya que la madre adolescente tiene un riesgo más alto de sufrir depresión severa, ansiedad y sentimientos de fracaso, desmedro en su autoestima, sentimientos de culpa, vergüenza, ira y negación de la situación en relación con su familia nuclear y con sus redes sociales.

Más allá de que el texto en cuestión tenga de necesario o inconveniente, está el compromiso de los adultos por prestar la atención debida a sus adolescentes, inmersos en la exploración del mundo que les espera.


 


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