La importancia de sentirse feliz y pleno en el lugar de trabajo

Fecha Publicación: 3/10/2016

En toda empresa, las metas de productividad deben estar asociadas al bienestar que tiene cada trabajador en la función que desempeña. En todo orden de cosas, si una persona se siente cómoda, tranquila y feliz rinde de mejor manera, lo que en una compañía se traduce en medidas colectivas que beneficien idealmente a todos quienes son parte de su organización. 

En ese contexto, es relevante el resultado de la primera Encuesta Nacional de Felicidad en el Trabajo, un insumo que escasamente habría tenido impacto en otras épocas y que ahora se alza como un indicador insustituible al momento de evaluar la sustentabilidad de cualquier emprendimiento, en ese aspecto, el 59% de los trabajadores chilenos se sienten felices en sus trabajos, si bien los resultados entre distintos países no son comparables, al existir realidades distintas, Chile está en el lugar 27 de 160 países, liderando con México los mejores niveles en América Latina.

El presidente de la Cámara Nacional del Comercio, Ricardo Mewes, en comentario a estos resultados indica que "no bastan los indicadores económicos para medir el bienestar de una sociedad. La felicidad también juega un rol fundamental en el desarrollo de los países y sus habitantes".

Se entiende ahora con más claridad que el concepto clásico, que relaciona satisfacción laboral con el monto de las remuneraciones, no sirve para resumir todas las implicancias, si bien ese aspecto es crucial, no lo es tanto como para compensar, al mediano plazo, la insatisfacción, la frustración y la infelicidad, en el sitio donde cada quien se gana la vida.

El ganador del Premio Nobel en Ciencias Económicas de 2015, el economista Angus Deaton, en una entrevista reciente, explica que ha centrado su trabajo en el mundo en desarrollo porque "hay una verdadera urgencia moral para entender cómo se comportan las personas y lo que deberían o podrían ser capaces de hacer al respecto."

Parte importante de su interpretación sobre la evolución del mundo económico, tiene como centro el análisis de la felicidad, en su última colaboración con la Ocde, el flamante premio Nobel afirma que "la revolución de la felicidad" está en pleno apogeo, que en todas partes se está empezando a reunir información sobre el bienestar, indicando que incluso esta organización ha elaborado un manual sobre el particular y que los políticos han empezado a prestar atención, no sólo en el crecimiento económico y elevar el nivel de vida material, sino también en una gama mucho más amplia de las cosas que son realmente importantes para la gente.

Insistentemente, en muchos ámbitos, se ha discutido la importancia del bienestar, de la felicidad, que desde el punto de vista de las empresas, entre otros trabajos colectivos, resulta un indicador importante a la hora de proyectar crecimiento sostenible.

La misma globalización determina que los logros y progresos de los trabajadores, en cualquier parte del globo, señalan espacios para mejorar las relaciones trabajador- empresa, una sociedad que bien llevada conformada es el mejor de los negocios posible, aquel donde todos ganan en la proporción debida. Una conjunción que permite que todos crezcan y avancen unidos en la misma dirección.


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