Curar con las manos

Fecha Publicación: 20/9/2016

El tacto puede tener otros usos, además de los obvios. Puede lograr efectos curativos, abrazar a título de consuelo. Hay resultados parecidos en la recuperación de pacientes que han sufrido ataques cardíacos, cuya evolución parece ser mejor entre los que tienen mascotas, animales a los cuales dispensan cariño, incluso cuando, distraídamente, están conversando con amigos y parientes.

Esta propuesta puede ser digna de polémica, pero es posible traer a colación algunas conductas conocidas. Se puede recordar a primos cercanos de nuestra especie, monos de diferentes tipos, absortos en prestarse socorro táctil. Tanto el dispensador de cuidados, revisando a su prójimo meticulosamente, como el objeto de tan concentrado escrutinio, están sumergidos en una experiencia total. No es para ofender a nadie, pero sin querer nos sometemos a procedimientos similares, claro que con los suficientes resguardos como para no hacer evidente esa necesidad básica de ser tocados; peluqueros, barberos, masajistas, etc. Cumplen a veces un papel más allá de lo aparente, sobre todo en sociedades tan civilizadas en las cuales hasta darse la mano parece ser una imperdonable intromisión en la privacidad. 

Hay medicina ancestral basada en la imposición de las manos, ser tocado por algunos seres especiales como chamanes, curanderos y uno que otro charlatán, puede resultar en cambios espectaculares en la condición de la enfermedad, o la curación completa en algunos casos. Si no ocurriera, ese tipo de prácticas no habría sobrevivido miles de años y sus practicantes ejecutados por inútiles, en tiempos con menos remilgos que los actuales.



PROCOPIO


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