Viejas y válidas recomendaciones

Fecha Publicación: 17/9/2015

En algunas oportunidades, un buen cuento falso sigue siendo útil, a pesar de su falta de autenticidad, porque contiene un valor rescatable. Se non è vero, è ben trovato, no es verdad, pero está bien contado. Por tanto, lo que sigue representa un excelente ejemplo de esa circunstancia, más la oportunidad de examinar por qué nacen estos cuentos falsos.

El famoso lema, "Ama Sua, Ama Llulla y Ama Khella" se ha atribuido a una suerte de ordenanza Inca: no robes, no mientas, no holgazanees. En la tradición escolar peruana, esta advertencia hace mucho sentido con su visión del mundo valórico de los pueblos andinos. Sin embargo, a mayor escrutinio, se descubre que las palabras no corresponden a esa cultura, sino que fueron creadas por los españoles para ir transformando lo que no lograron comprender; la índole honesta, bondadosa, obediente y laboriosa que observaron en los quechuas y aimaras en el seno de sus propias comunidades.

Lo cierto es que esa recomendación no ha sido mencionada por los cronistas del siglo XVI, ni en siglos más tarde. En la versión contemporánea, no seas ladrón, debe entenderse como un no me robes. Ama llulla, no seas mentiroso, no escondas, no me estafes y Ama khella, trabajas para mí, soy dueño de tu esfuerzo, tampoco puedes robar ni esconder tu fuerza de trabajo, trasparentando vicios que más bien fueron de importación no tradicional.

Las palabras han quedado, a pesar de su origen utilitario y dudoso, porque su utilidad y relevancia sigue de moda, con más fuerza si cabe. Es para repetirlas, basta con mirar las últimas novedades relativas al complejo mundo de la política.


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