Actos de violencia contra autoridades universitarias

Fecha Publicación: 5/9/2016

Hace ya varios años, en EE.UU., ante una realidad de gente joven que estaba abusando de su libertad irresponsablemente, un distinguido educador concluye que lo que estaba haciendo falta era adultos que se pusieran valientemente de pie y dijeran, sencillamente; "no".

Parece muy elemental, pero es muy posible que se haya llegado a un estado de cosas en el ámbito nacional que hace necesario atender las circunstancias y los comportamientos sin la calculadora de popularidad en la mano y asumir la responsabilidad de poner las cosas en orden, no importa los panfletos alusivos a ser pegados heroicamente en las paredes aprovechando la oscuridad y el anonimato.

Enfrentar las consecuencias de la agresión de lo que se ha dado en llamar, con toda justicia, el fascismo de izquierda, por parte de un sector minoritario de estudiantes, que consiste en amedrentar y actuar violentamente ante la imposibilidad de imponer ideas viejas y manoseadas mediante el uso de la razón, sin poder comparar con las lecciones de la historia, porque para que ello acurra hay que empezar por conocerla.

Ante esa realidad, ha habido por parte del gobierno una desconcertante tibieza, aunque a estas alturas no debiera sorprender, incluso ante un hecho que resulta ser para muchos la gota excedente; que el rector de la Universidad Alberto Hurtado, Eduardo Silva, en su oficina, haya sido retenido por estudiantes que protestaban contra la expulsión de sus compañeros luego de la toma del plantel.

La escena aparecida en los medios con el rector enfrentando serenamente a individuos encapuchados y amenazantes es de aquellas que ilustran situaciones históricas, en este caso la pérdida de los límites, el mismo rector al recibir el apoyo de decenas de planteles de educación superior, concluye que esta respuesta solidaria se da porque hay otros académicos que padecen cuestiones análogas, cuando por razones académicas o por vulneración de los reglamentos, se tiene que tomar medidas disciplinarias.

En plena discusión parlamentaria de la Reforma, que parece complicarse cada día en vez de encontrar vías de acuerdo, es perentorio recuperar la cordura y la dignidad del debate, erradicar definitivamente estos hechos. En palabras del rector afectado, "la fuerza no aporta nada a la razón".

Desde el Ministerio de Educación se expresa satisfacción por la manifestación de apoyo de los otros planteles universitarios, la ministra concluye que no le pegaron al rector, porque este mantuvo la calma y la tranquilidad, no se entiende si ese es un consejo para otros rectores que sean sometidos a esos actos de vandalismo, como los describe la jefa de la cartera, o un comentario debido a que este tipo de situaciones se ha repetido en otros establecimientos. En cualquier caso, lo que no se ha expresado es la voluntad de actuar, por parte del gobierno, con la energía que la situación demanda, una señal que la ciudadanía ha estado esperando por largo tiempo. 

El presidente de la federación de estudiantes de la UAH afirma que las medidas aplicadas a los estudiantes responsables son parte de la criminalización que se ha hecho del movimiento estudiantil, como si los actos presenciados cotidianamente por el ciudadano común fueran meras ilusiones. 

Los acontecimientos en la UAH demuestran las consecuencias del dejar hacer y dejar pasar, en una equivocada interpretación de los derechos y las libertades para pensar distinto.


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