El ámbito del nuevo Ministerio de la Ciencia

Fecha Publicación: 3/9/2016

Para enfrentar estas deficiencias es necesario mejorar la formación intelectual y las así llamadas competencias transversales, es el prólogo indispensable para el desarrollo integral del hombre y las sociedades, sin ella la ciencia, como ha tratado de definirse, es incompleta y eventualmente ciega.

 

Es inapelable que el desarrollo está asociado fuertemente al progreso en ciencia y tecnología, pero igualmente inapelable es el hecho que el progreso no es solo tecnología y ciencia, una verdad que se basa en el elemental reconocimiento que el hombre está construido de materia y espíritu, una circunstancia que solo es discutible cuando la sobrevivencia está en juego, cuando no hay espacio para filosofías, situación ciertamente extrema y no representativa de las circunstancias actuales.

En ese contexto hay que entender la aguda polémica que se ha instalado al momento de examinar el ámbito de la nueva cartera propuesta por el Gobierno; el Ministerio de Ciencia y Tecnología, cuya gestión ha sido encargada a Mario Hamuy Wackenhut, con el desafío añadido de mejorar la gestión de Conicyt, que ha venido mostrando señales inquietantes relativas a su funcionalidad y estructura, que se han hecho evidentes con sucesivas renuncias de los quienes han asumido por corto tiempo la presidencia de la entidad.

Describiendo la situación como una crisis institucional de la ciencia en Chile, un grupo de investigadores en Humanidades acusan al Hobierno de discutir a sus espaldas la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología. Se ha optado por una carta abierta sobre la naturaleza del conflicto; "las políticas actuales de apoyo a la investigación académica deben ser reformuladas tomando en cuenta el rol central que tienen las artes y humanidades junto con la ciencia y la tecnología y no subordinadas a ellas". 

Los antecedentes de esta situación son bastante previos, se puede traer a la memoria que el documento que la Comisión Presidencial Ciencia para el Desarrollo de Chile, dirigida por el economista Gonzalo Rivas, entregó en julio de 2015 a la Primera Mandataria; "Un sueño compartido para el futuro de Chile", estuvo integrada por biólogos, ingenieros, expertos en tecnología, educadores y psicólogos, pero por ningún miembro de las humanidades. 

Para los investigadores del área humanística, esta circunstancia refleja el desconocimiento y la indiferencia que han debido que enfrentar, por años, en sus ámbitos de trabajo, perciben que las humanidades parecen ser consideradas "ornamentales" y que las actividades de esta naturaleza no tienen igual importancia o no requieren especialización o investigación avanzada.

El tema sensible, como consecuencia de la argumentación anterior, es que los proyectos de investigación son financiados por el Conicyt, los Fondecyt, de gran peso, no solo por prestigio académico, sino también como fuente de financiamiento para sus ejecutores y las universidades. Se calcula que actualmente dos tercios de los mismos están dedicados a temáticas de ciencias exactas y solamente un tercio a las humanidades. Estos últimos advierten que el mundo de la ciencia es más que las "ciencias duras" y recuerdan que nuestros dos Premios Nobel no vienen de estas áreas.

Ha sido un tema de mucha preocupación las deficiencias de los estudiantes nacionales en las pruebas de lectura, de comprensión de lo leído, de sus limitaciones para resolver problemas. Para enfrentar estas deficiencias es necesario mejorar la formación intelectual y las así llamadas competencias transversales, es el prólogo indispensable para el desarrollo integral del hombre y las sociedades, sin ella la ciencia, como ha tratado de definirse, es incompleta y eventualmente ciega.


  Imprimir noticia   Descargar versión PDF