Impensados efectos de una reforma que exige mayor análisis

Fecha Publicación: 14/9/2015

Muy atentos están los emprendedores y empresarios de pequeñas y medianas empresas (Pymes) al debate sobre la Reforma Laboral. Eso por razones muy evidentes: puntos críticos como el no reemplazo en huelga, titularidad y negociación por rama, si son aprobados en la concepción original del proyecto de reforma, comprometen la operación misma de las empresas de menor tamaño.

De hecho, la Reforma Laboral en discusión en el Congreso busca aumentar la tasa de sindicalización y ampliar el poder de negociación de los sindicatos y en eso hay consenso de que el aumento en los costos laborales agregados será una consecuencia directa. Muchas empresas que hoy no negocian colectivamente tendrán que hacerlo. Es probable que surjan los sindicatos inter-empresa y los empresarios deberán adaptarse para negociar no sólo con sus empleados, sino con asociaciones mucho más grandes y poderosas que una Pyme.

La gran crítica de las Pymes a la Reforma es que el mundo empresarial no fue tomado en cuenta para elaborar el proyecto. Por ende, la propuesta en debate no considera la realidad de éstas empresas, que enfrentan grandes dificultades para sobrevivir y cubrir sus necesidades específicas. 

Dificultades, por ejemplo, para acceder a créditos en la banca tradicional. En general, por la imposibilidad de presentar garantías exigidas por el sistema financiero o insuficiente capacidad de pago, los créditos entregados a las Pymes - cuando obtienen un préstamo- son a tasa de interés real, que suele triplicar a las tasas cobradas a las grandes compañías. Según los gremios empresariales, sólo 1 de cada 3 Pymes puede acceder a un crédito bancario y, cuando lo hace, se endeuda a casi un 40% anual de tasa de interés. Es evidente que no se puede responsabilizar a la banca por la rigidez en la entrega de créditos, dado que la rigurosidad de la banca chilena es una garantía para la estabilidad financiera.

Las Pymes han debido enfrentar nuevos desafíos en materia regulatoria. La Ley 20.780 sobre la Reforma Tributaria vuelve más complejo el cumplimiento impositivo y aumenta las necesidades de financiamiento. Hoy, todavía sin el impacto de la Reforma, el cuadro ya es de gravedad, puesto que el 41% de los pequeños y medianos empresarios bancarizados utiliza los créditos de consumo, la opción más cara, para financiar sus actividades. 

También hay que recordar la conocida dificultad en materia de morosidad del Estado y de algunas grandes empresas en el pago a sus proveedores. Las Pymes están obligadas a pagar mensualmente el IVA para facturas cuyo pago efectivo ocurre a 60, 90 y hasta a 180 días. Esto agudiza las responsabilidades que las Pymes no pueden evitar, como los pagos tributarios, sueldos, imposiciones previsionales y los compromisos con sus proveedores. 

En consecuencia, en el debate sobre la Reforma Laboral es clave considerar el impacto de los cambios propuestos. Impacto, por ejemplo, en las quiebras de empresas. El cierre de empresas tienen un elevado costo en términos de empleo, de poder adquisitivo (salarios no abonados), de finanzas (deudas por pagar) y tributarios. El cierre de actividades de una compañía en quiebra afecta negativamente a los individuos, familias y comunidades que los rodean. No sólo conlleva una destrucción de empleo de la propia compañía, sino que afecta a toda la sociedad. Eso debe ser considerado en el debate.


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