La puerta cerrada de Jano

Fecha Publicación: 26/8/2016

Hay un dios con dos caras; por lo general, tener dos es lo peor que hay. No se puede confiar en alguien así, traidor potencial, engañador, desleal, nada bueno, el tipo de persona con la cual nadie quisiera relacionarse, individuos que hacen recomendable un prudente distanciamiento. Sin embargo, los romanos tenían un dios con doble cara: Jano. 

Rómulo le erigió un templo, frente a una de las puertas de la muralla de Roma, eso no tendría nada de especial, varios dioses los tienen en varios sitios, lo notable en este caso son las competencias del templo en cuestión. Hay que recordar que los Sabinos, de una ciudad vecina a Roma, estaban muy molestos porque los romanos les habían escamoteado las mujeres aprovechando el alboroto de una feria montada ex profeso, como parece lógico, trataron de recuperar a sus gentiles doncellas. 

En ese momento, intentaron forzar las puertas del templo, y Jano hizo salir por ellas chorros de agua hirviendo que los hicieron perecer. Desde ahí, los romanos decidieron mantener la puerta abierta en tiempo de guerra para que el dios pudiera salir sin problemas de su templo a ayudarlos. En tiempos de paz, cerraban la puerta, cosa que ocurrió muy, pero muy, de vez en cuando.

Jano se representa con dos caras, para ver el pasado y el porvenir, le dedicaron el mes de enero- januarius- con el oficio adicional de portero del cielo, en fin el que cuida la "ianua", del latín, puerta.

El simbolismo más importante es la puerta cerrada del templo de Jano, el estado de paz, tan difícil de conseguir, mantenerla cerrarla demanda esfuerzos tremendos, pero ineludibles debido al alto costo de tenerla abierta.


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