Cambios de los paradigmas del adulto mayor

Fecha Publicación: 24/8/2016

Es necesario validar estas observaciones, en el impacto a corto plazo para el funcionamiento del país de un número apreciable de personas de la tercera y cuarta edad, que viven más y envejecen en forma más saludable.

 

Es difícil cambiar los paradigmas, por muchas razones se quedan anclados en el subconsciente colectivo, como leyes naturales cómodas e inamovibles, sin embargo, son frágiles ante los cambios de las situaciones que los sustentan, como puede ser la definición de Chile como país joven, o juvenil, si así se quiere, con una abundante dotación de población infantil, lo que fue así en algún momento, pero que ha dejado de ser cierto hace bastante tiempo.

Efectivamente, en nuestro país, cada año, se suman 100.000 adultos mayores, de acuerdo a un estudio de GFK Adimark, sin embargo, esta realidad evidente no ha conseguido modificar los tradicionales estereotipos y convenciones con respecto a la vejez, la sociedad todavía los percibe como dependientes, frágiles y deteriorados. En consecuencia, entre molestos y desechables, obligando al cuerpo social a hacerse cargo con costos elevados de aparentemente dudosa justificación, salvo la solidaridad.

En contraste con esa concepción, la verdad es que este grupo, además de ser cada vez más numeroso, está cada vez más activo: según la misma fuente, tres de cada 10 hogares chilenos son mantenidos por un adulto mayor y el 42% de ellos está trabajando, lo que equivale a 820.000 personas. Se muestran mayoritariamente satisfechos con sus vidas, socializan mucho más, asisten con mayor frecuencia a lugares de esparcimiento, y muestran mucho interés en temáticas como autos, deporte, Internet y tecnología, viajar y hacer cosas nuevas.

Hay, por otra parte, otras circunstancias resultantes que bien vale sopesar; debido a la mayor expectativa de vida, dentro de 15 años se espera que los adultos mayores -es decir, los mayores de 60- lleguen a ser el 23% de la población, y que Chile sea el país más envejecido de Sudamérica, no integrando el grupo de países con población más joven, como solía ser descrito.

José Miguel Ventura, gerente comercial y de marketing de GFK Adimark, hace un comentario particularmente anticipatorio sobre este cambio en la conformación demográfica chilena, al destacar que en Chile todavía no se asume que este segmento será el más importante en el corto lapso de un decenio. "No se piensa que hoy podrían elegir un Presidente sin la ayuda de ningún otro segmento, o modificar patrones de consumo si así lo quisieran".

Es necesario validar estas observaciones, en el impacto a corto plazo para el funcionamiento del país de un número apreciable de personas de la tercera y cuarta edad, que viven más y envejecen en forma más saludable. Janet Spröhnle, directora ejecutiva de People & Partners, agrega en un seminario de Icare, que las personas pueden trabajar hasta edades muy avanzadas y pueden ser una muy buena contribución para las empresas, ya que son más estables, más experimentadas y conciliadoras, con más templanza y capaces de ejercer un mejor liderazgo. 

En la Región del Bío Bío, las cifras son igualmente elocuentes, según datos de Sename el 15.6% de su población corresponde a adultos mayores, un notable crecimiento proporcional, ya que según información del INE, el año 2002, este grupo era el 11.39%.

Es muy posible que sea necesario hacer un adecuado levantamiento de la situación particular d este grupo en la Región, no es posible ignorar su eventual impacto en el campo laboral o su contribución al desarrollo regional, que sea preciso cambiar el paradigma de inevitable carga, a potencial aporte. 
 


 


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