Acoger al inmigrante

Fecha Publicación: 13/9/2015

El mundo entero ha terminado (finalmente) por conmoverse ante el drama de los miles de inmigrantes que diariamente arriesgan sus vidas y las de sus familias, huyendo de la guerra o la miseria, en busca de un mejor futuro para sus hijos. 

A veces a los chilenos nos resulta cómodo eso de estar en el "último rincón del mundo"; de tener fronteras custodiadas por un poderoso cordón cordillerano y un enorme océano; de ser una especie de isla que nos separa de los problemas que afectan a buena parte del planeta.

Tal vez por eso nos hemos llenado de mitos, uno de ellos, "Si vas para Chile", escrito y musicalizado para la posteridad por Chito Faró en 1942, habla de la calidez de nuestro pueblo para acoger al forastero, axioma que, lamentablemente, ha sido puesto en tela de juicio en múltiples oportunidades. 

Algunos han sostenido que esta afabilidad criolla se da con el forastero de tipo caucásico, preferentemente europeo o norteamericano, pero no de la misma forma con los inmigrantes países vecinos. Por otro lado, siempre se ha defendido que Chile no es un país racista, y que nunca se han verificado persecuciones raciales, como se vieron durante buena parte del siglo XX en países "desarrollados". La discriminación del chileno sería de un tipo más sutil, probablemente basada más en conceptos de "clase" que de raza. 

No es bueno quedarse anclado en prejuicios pretéritos que aún hoy nos avergüenzan. El mundo está cambiando: Chile ya no es una isla, y hoy puede acoger a desplazados de países lejanos destrozados por la guerra, sin perjuicio de la llegada de inmigrantes de países vecinos en busca de mejores oportunidades. Es una buena ocasión para demostrar, a unos y otros, que Chito Faró no estaba tan perdido.


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