Necesario fomento de los hábitos de lectura

Fecha Publicación: 17/8/2016

Se tiende a pensar que no es importante que los niños a esta edad adquieran el hábito de leer, que los padres suelen pasan por alto la necesidad de motivar a sus hijos, a pesar que es en esa edad cuando se establecen este tipo de hábitos positivos y es una oportunidad irrepetible para mejorar la capacidad lectora.



Se trata de una de las evoluciones insatisfactorias del modo contemporáneo de ser de los chilenos; el poco interés por la lectura. Las encuestas al común de la población a este respecto son particularmente desalentadoras, si se pregunta por el número de libros que existen en las casas, o si se pregunta cuantas familias se enteran de los acontecimientos leyendo la prensa, o se conforman con prestar atención esporádica a los noticieros de televisión.

Podría ser irrelevante la falta de hábitos de lectura si se tratara solo de cifras útiles para la industria de editoriales, o si entre los que leen habitualmente y los que se enteran por otros medios no hubiera diferencia apreciable. Pero la verdad es que sí la hay y de dimensiones dramáticas, desde el punto de vista cultural, por un lado y por otro, en las capacidades para el desempeño laboral, situaciones que determinan verdaderos abismos entre una población instruida y culta y la que tiene sobre el particular enormes falencias.

Se ha conocido los resultados de la primera versión de la Evaluación Progresiva, una iniciativa de la Agencia de Calidad de la Educación, que ofrece a todos los establecimientos educacionales evaluar el nivel de comprensión lectora de los estudiantes de 2° básico, a partir de instrumentos de evaluación de aplicación voluntaria, gestionados por los propios establecimientos. 

La ley la 20529, que crea el Sistema de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Escolar, estipula que el objeto de la Agencia aludida es evaluar y orientar el sistema educativo para que este propenda al mejoramiento de la calidad y equidad de las oportunidades educativas, es decir, que todo alumno tenga las mismas oportunidades de recibir una educación de calidad, es en razón de ese propósito la evaluación descrita.

La necesidad de entender más sobre las falencias de la lectura en primera infancia se condice con los resultados del Simce 2015, que indican que en Chile hay 48 mil niños que en 2° básico no logran leer comprensivamente. Otros 73 mil presentan dificultades en este ítem, lo que corresponde al 34% de la matrícula de ese nivel escolar. 

Como la prueba Simce es compleja, los resultados se demoran aproximadamente un semestre, la Prueba Progresiva, en cambio tiene una construcción que permite a los profesores evaluar con facilidad los ítems que la conforman y alimentar un programa computacional que entrega los datos en horas, un aspecto muy deseable si se quiere instalar tempranamente medidas remediales o medir el impacto de éstas cuando se implementan. 

Hasta el momento, son más de cuatro mil los establecimientos que han optado por participar en el proceso para monitorear los avances. Se tiende a pensar que no es importante que los niños a esta edad adquieran el hábito de leer, que los padres suelen pasan por alto la necesidad de motivar a sus hijos, a pesar que es en esa edad cuando se establecen este tipo de hábitos positivos y es una oportunidad irrepetible para mejorar la capacidad lectora.

No se trata de una costumbre con connotaciones de solo mejor cultura, se trata de una capacidad indispensable para enfrentar el mundo, en todos sus aspectos, incluyendo el ámbito laboral. Condenarse a no leer es en realidad renunciar por propia voluntad, a la herencia cultural del hombre que ha enfrentado desde siempre los mismos básicos desafíos.


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